Nosotras

Cuando los padres se juntan con otros padres, a veces siempre, hablan de forma indescifrable: percentiles, lactancia, porteo, crianza o cólico son palabras que solo salen de bocas de progenitores mientras los no-padres, los que siguen con sus vidas de SSS (Solteros-Sexys-Salidos), nos miran con condescendencia y asienten con educación. Pero no nos engañemos: esos son términos de un idioma propio, de un patrimonio inmaterial que nos es inherente a los mamás y papás y, todo sea dicho, del que todos los demás están un poco hartos.

nosotrasAntes de quedarme embarazada yo pensaba precisamente eso: que los padres eran unos cansinos, unos pesados, que siempre, siempre hablaban de lo mismo; y juraba y perjuraba que esos monotemas jamás iban a formar parte de mis preocupaciones, de mis alegrías, de mis prioridades o de mi día a día.

Cuando fuera madre, pensaba, yo sería diferente.

Pues resulté ser igualita.

Nada más parir a Eva, y sin dejar nunca de ser la misma que fui siempre, me convertí en una madre normal. Una madre típica que habla de los temas típicos, a la que le preocupan las cosas que siempre han preocupado a las madres. En este blog cuento mis vivencias, momentazos, aprendizajes, sentimientos, éxitos y fracasos maternales con una mezcla de ñoñería, mala leche y humor, y con un doble objetivo: por un lado, desahogarme escribiendo; por el otro, que en el futuro Eva lea todo esto, y le guste, y así sepa algo más acerca de la insoportable de su madre.

Hace poco, además, trasladé aquí el otro blog, 15 minutos de gloria, con el que gané una de las 9 Becas Mami otorgadas a blogueras por San Miguel 0,0, que ahora tiene una sección para él solito. Esa es la sección en la que aireo mis vergüenzas como madre desastrosa, desmemoriada, amante apasionada de la fiesta y de las siestas, hortera irremediable y no-ciclotímica-pero-casi-casi.

Gracias por leerme, faltaría más, y bienvenid@ a Pequenenas.