Cada mochuelo a su olivo (o al que más le guste)

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La máxima “haz lo que te dé la gana” ha guiado mis pasos desde que tengo uso de razón, y cobró todavía más importancia en el momento que parí (o incluso unos meses antes). Puede que fuera por eso que, en el primer momento, recibí con cierto escepticismo uno de los últimos envíos de my little book box: un librito que se llama Mamá, quiero dormir en tu cama, título que, a todas luces, anticipaba el argumento del cuento y una moraleja inapelable: “cada uno en su cama y dios en la de todos”.

Es cierto que, al margen de eso, los dibujos del cuento y las actividades y juegos que propone su guía de lectura nos han encantado. Pero es también cierto que discrepamos un poco de la autora de este cuento, Harriet Ziefert, que manda a cada miembro de la familia a dormir en su propia cama y en su propia habitación, porque “es lo lógico y natural”. La señora Ziefert se olvida de la cantidad de niños que duermen en cunas o camas pegadas a las de sus padres hasta los 3, 4, 5 años, también olvida a los que colechan, y obvia el detalle de que puede haber días que, por lo que sea, mola dormirse en la cama con papá y mamá y no pasa nada. Además, da por hecho que todos los padres del mundo duermen en la misma cama, juntos (los padres son los únicos que, por el mero hecho de serlo, parecen perder el derecho a dormir en su propia cama única e individual según este cuento)… Se olvida, en definitiva, de que dependiendo de cada familia “lo lógico y natural” puede ser una cosa o más bien todo lo contrario y que no hay costumbres mejores ni peores.

Pero bueno, Mamá, quiero dormir en tu cama! no deja de ser un cuento, y sería una locura tomar todos los mensajes de cuentos por fuentes del derecho doméstico. Así que una tarde de junio Pipeke y yo cogimos el cuento y nos lo leímos entre gritos de “¡mía mami, é losche!”, “¡mía mami, Babito a la pama!”, y “mía mami, a pasaliño!”(*“¡Mira mami, es de noche!”, “¡mira mami, Pablito en su cama!”, “¡mira mami, un paxariño!”). Imitamos al loro, contamos las estrellas, le cantamos a Pablito para que se durmiera y aprendimos a decir “lámpara” y “almohada” (ambas se dicen “palala” en Pipekés). Se alargó tanto la lectura del cuento que dejamos las actividades para la tarde siguiente, y tengo que decir que nunca una caja de my little book box nos dio tanto juego… ni siquiera la de Todos al tren.

Como muestra, un montón de fotos y un vídeo.

Primero, obligamos a Loso a leer el cuento de cabo a rabo.

Primero, obligamos al oso Loso a leer el cuento de cabo a rabo.

Primero, armadas con pegamento, clasifica

Armadas con pegamento y (yo) con unas tijeras, empezamos con la primera manualidad: pusimos a cada bicho a dormir en su cama. “Pasaliño” en el nido, “bobeso” en la madriguera, “”bubo” en el hueco del árbol…

Pegamos estrellitas en la manta de la cama de Kiko

Después, convertimos la caja en una minicuna, y pegamos estrellitas en una tela azul que haría las veces de manta.

Pegamos también estrellitas en los árboles

Cuando acabamos con la mantita, pegamos también estrellas en los árboles. Es lo que tienen las pegatinas… ¡que empezamos y no podemos parar!

sisi

Al final, la cama de Kiko quedó perfecta…

Tan perfecta que metimos a toda la población a dormir en ella, globos incluidos. Se ve que el mensaje de "cada uno en su cama" no caló tanto como a la señora Ziefert le hubiera gustado.

…tan perfecta que metimos a toda la población a dormir en ella, globos y avioneta incluidos. Se ve que el mensaje de “cada uno en su cama” no caló en Pipeke tanto como a la señora Ziefert le hubiera gustado 😛

Seguimos con el diseño del cartel para la habitación de Eva. Esta actividad también incluía pegatinas, así que disfrutamos como enanas pegándolas por todas partes. El cartel quedó monísimo, y el salón también...

Seguimos con el diseño del cartel para la habitación de Eva. Esta actividad también incluía pegatinas, así que disfrutamos como enanas pegándolas por todas partes. El cartel quedó monísimo…

…y los clics de Playmobil también.

Y para terminar el día, volvimos a leer el cuento... en mi cama de 1,60x2. Lo siento, Harriet, somos incorregibles ;)

Y para terminar el día, volvimos a leer el cuento… metidas en mi cama de 1,60×2. Lo siento, Harriet… somos incorregibles 😉

En breve publicaré un post sobre otra de las cajas que recibimos estos meses, una con un libro precioso que incluye 22 recetas de postres con chocolate para hacer en casa con los peques. Si para entonces aún no habéis pedido vuestra primera caja (cosa que podéis hacer en este link con el código de descuento “nenas”), no tengo dudas de que lo haréis entonces 😉

5 Comentarios

  1. Noemí

    Cómo os lo pasáis Pipeke y tú con los cuentos que os mandan…. Eso sí, estoy contigo. cada mochuelo al olivo que quiera. Opciones personales respetables. Besazos.

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    • Blan

      Siii, a mí los cuentos con mensajes inapelables me ponen un poco nervi… pero bueno, las actividades lo compensaron 🙂

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  2. Nuri

    Hola Blan! Entre mis planes para el verano estaba hacerme con una de esas cajas, me entró la curiosidad cuando hablaste de ellas, pero estuvimos taaaaan ocupadas que ni tiempo tuvimos, así que la dejaremos para el invierno, que como es tan largo en nuestra tierra falta nos hará cargarnos de recursos. Tengo que reconocer que la portada de este cuento no me gusta mucho, con ese pobre perrito llorando porque quiere dormir con sus papis 🙁

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    • Blan

      Pues sí, y además el argumento no argumenta, valga la redundancia. Los padres dicen: hay que dormir cada uno en su cama y en su habitación, porque siempre ha sido así y punto y se acabo, cuando podían dar cientos de razones, si quieren convencer realmente al niño: estás más cómodo, aquí están tus cositas y es más divertido, en nuestra cama no cabemos todos… aparte, no son ellos los que al final del cuento le dan la “solución” al peque, la busca él solo, el pobre. Vamos, que la Ziefert esta tiene una pintaza de ser Supernanny Style q tira patrás 😛

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  3. Maribel Peña

    Pues yo cogí dos por la entrada de tu blog!!!! (Y con el descuento!!! Jejeje). Me encantan los cuentos y eso de poder hacer cosas con ellos.
    Bs

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