¡Dodos a ten, dodos a cico!

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Pipeke, en la primera foto, con su peloteja hecha de tips de almidón. En la segunda, presenciando expectante la actuación del pollito en el circo. En la tercera, nuestra jirafa de plástico leyendo la parte del cuento en la que salen sus congéneres…

Poco a poco, la peque está cogiendo la sana costumbre de no madrugar los sábados (¡gracias, dios mío, gracias!) así que hoy nos levantamos a las tantas los tres más frescos que verdes y lozanas lechugas. Como ayer tocó zafarrancho y nuestra casa está tan limpia que hasta da palo estar dentro de ella (no sea que la ensuciemos), agarramos los bártulos y nos fuimos por ahí a tomar una cañita mañanera y disfrutar un rato de este día primaveral en el “paqui” (el paqui no es una taberna de paisanaje ni una peluquería de barrio, aunque pueda parecerlo… el “paqui” es el “parque” en pipekés, idioma cuyo vocabulario se va ampliando por días).

Y la verdad, qué gustazo. La peque disfrutó de los minitoboganes y de los columpios con arnés de ese parque perfecto del que os hablé hace algún post, mientras mi señor y yo nos tomábamos nuestras cañas a turnos en la gloriosa terraza que hay justo enfrente (porque, en efecto, hay una gloriosa terraza justo enfrente del parque… os lo dije: es perfecto).

Pero esta semana también hemos tenido días primaverales en el sentido peyorativo del término (que diría la señora Díez). En esos días, el cielo cae sobre nuestras cabezas en forma de goterones inmensos de lluvia o de ingentes piedras de granizo, y no nos queda otra que buscarnos la vida en el salón de casa, y ese fue el caso del jueves. Ya casi habíamos terminado de merendar y, después de lanzar el último trozo de galleta contra la pared de la cocina y esconder un trozo de jamón york detrás del radiador, Pipeke se limpió el resto de Petit Suisse de los morros y preguntó, o más bien, afirmó: “¿Vanosh a paqui?”  (“¿Vamos al parque?”). Normalmente, cuando llegamos a este punto y no quiero recurrir a Peppa y sus ronquidos, Caillou y sus caprichitos o Heidi y sus ataques de ansiedad, para evitar que se desencadene en casa una tormenta peor que la del exterior al responder negativamente a esa pregunta, opto por correr un tupido velo y disimular cogiendo un cuento para leer, o unos juguetes para jugar…

¡O las dos cosas!

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Nuestro maravilloso circo, en uno de los momentos álgidos de la función del jueves: cuando la jirafa derrotó al pollito. Podéis ver al payaso y al elefante disfrutando del espectáculo, así como a Kiko, compañero inseparable de Eva desde hace algunos meses.

Y es que, por suerte, teníamos aún un par de cajitas de My Little Book Box pendientes. Escogimos una que habíamos empezado hace tiempo, de hecho fue la primera caja que recibimos y ya habíamos leído el cuento más de una vez. Se titula ¡Todos al tren! y es GENIAL, tiene todo lo que una diminuteja puede desear en un cuento: medios de transporte (el tren), animales (leones, cebras, jirafas, ranas… de todo) y sorpresas (las páginas se despliegan y se puede extender el cuento por todo el suelo).

Estuvimos un buen rato tumbadas en el suelo repasando el argumento del cuento: animales parriba pabajo, ahora es de noche, ahora de día, una rana, una cebra, las jirafas… Luego, nos pusimos manos a la obra con la primera actividad: mientras yo recortaba, Eva recorrió su zona de juegos y su habitación en busca de animales de peluche, de plástico o de cualquier otro material. El objetivo, por supuesto, era llenar las gradas y la pista de nuestro flamante circo. El circo lo fabricamos con la propia caja y con unas fichas recortables que contenía, lo llenamos de bichería peluchera y nos inventamos numeritos: un combate de lucha libre, varias carreras de pollitos, una actuación de Popo el payaso… todo esto, por supuesto, amenizado con alaridos de Pipeke, que gritaba “¡DODOS A TEN! ¡DODOS A CICO!” (“¡Todos al tren! ¡ Todos al circo!”) y cánticos por mi parte, ya que me resulta imposible evocar siquiera la imagen de un circo sin rememorar a voces el gran éxito de Miliki.

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Este es el barco que yo construí, circulando por las vías del tren.

La segunda actividad que hicimos fue la de pegotear los tips de almidón. ¿Qué es eso? Pues son como bolitas blandas (no tóxicas, lógicamente) que, cuando se mojan, se convierten en super glue y se funden con lo que sea que se ponga en contacto con ellas. Nos los fuimos racionando, y mi idea era construir un tren con los míos… pero al final, no sé porqué, me salió un barco. Eva construyó una especie de pelota multicolor con los suyos… bueno, con algunos. Otros siguen pegoteados por el salón y escondidos debajo del sofá. Eso sí, se lo pasó en grande y no deglutió ninguno… ¡o eso creo!

La tercera actividad, el acordeón de ranas, la hemos dejado para otra tarde tormentosa… por suerte o por desgracia, conociendo el clima coruñés, no creo que tengamos que esperar mucho para ponernos a ello. De momento, ya puedo decir que este ¡Todos al tren! ha sido una de nuestras mejores experiencias con My Little Book Box.

¿Lo peor? Que aún tengo la dichosa canción de Miliki en la cabeza…

 

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7 Comentarios

  1. Mady

    Pues qué guay el libro! Yo quiero probar esos tips, pero va a ser en Navidades, cuando Vera ronde los dos años, que si no huelo la tragedia, jajajjaa.

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    • Blan

      Jaja, sí, mejor! Porque yo casi infarto con los dedos de Eva llenos de tips pegajosos, intentando evitar que se los comiera… pero bueno, más porque no se ahogue o se estriña, porque ya os digo que son inocuos 😛

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  2. Noemi

    ¡Qué libro más chulo! Tengo ganas de probar uno, a ver si soluciono los temas del coche y puedo empezar a viviiiiir. Jajajaja. El “paqui” ayer casi me termina de rematar.

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    • Blan

      Yo reconozco que los todo lo que esté relacionado con los libros me pierde, y las miniactividades de my little book box dan un montón de juejo, pero de todas formas ahora Pipeke y yo hacemos juguetes caseros (los típicos bolos con botellas, casas con cajas de cartón…) que molan el triple que los juguetes comprados… nos hemos vuelto más creativas y cunde muchísimo! nos tiramos más tiempo haciendo el juguete que “jugándolo” 😛

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  3. El cielo por el tejado

    Uy! ahora aquí en Madrid no hay más que “paqui” todo el día!!.. con lo bueno que está haciendo! pero si que tengo pendiente probar una de esas cajitas… tienen una pinta estupenda.
    Un beso!

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