Un columpio con arnés

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Hay muchísimas cosas que nos parecen totalmente irrelevantes cuando no somos madres o padres. De hecho, no quiero ni imaginarme la cara que pondría mi Yo de 18 si le dicen que en 10 años estaría recorriendo todos los supermercados de la ciudad a la caza y captura de la talla 5+ de Dodot, o todas las parafarmacias en busca de las tetinas de flujo espeso de Suvinex, o todas las cafeterías con piscina de bolas, o todas las charcas o estanques donde podamos encontrar una pandilla de patos nadando apaciblemente a los que gritarles “OTOPÁAAA OTOPÁAA ETAHÍÍÍ… VAYÓ!!! VAYÓ!!!!” (“¡Un ave! ¡Un ave! ¡Estaba ahí… ¡y se acaba de ir en este preciso momento!“).

Y sí, los padres y madres podemos ser muy, muy pesados con esto: cada diez minutos, como quien no quiere la cosa, sacamos uno de estos temas, lo machacamos, hacemos que todas las conversaciones giren en torno a él y terminamos aburriendo a las piedras y, sobre todo, a los que no son padres ni madres… pero tampoco es tan grave. Después de todo, ¿no hacíamos lo mismo antes de tener hij@s con aquellas cosas que nos parecían lo más urgente, importante, interesante del mundo, y que ahora consideramos soberanas paridas?

Las cosas cambian, como diría Bunbury.

Pero a lo que iba, que me voy por las ramas. Una de esas cosas a las que no damos la menor importancia mientras no tenemos una criatura de 2 años difícil de entretener es, podríamos decir, la atracción estrella de los parques, la ambición de cualquier menor de 3 años, y el alivio breve y fugaz de su padre o madre, que lleva 30 minutos a las carreras detrás de dicha criatura y ve en este artefacto la posibilidad de descansar piernas, espalda y mente durante los 10 minutitos que dure el viaje.

columpio

¿A qué me refiero? Por supuesto, al columpio con arnés.

Parece una tontería, pero a partir de ahora, fijaos en los parques de vuestro entorno y veréis que ninguno, o muy pocos, tendrán un columpio con arnés entre sus atraccioncitas…

Y menos aún, un columpio con arnés con menos de 10 metros de cola de madres y padres impacientes que sostienen bebés de menos de 3 años aún más impacientes.

Y menos aún, dos columpios con arnés.

Y ya no digo dos columpios con arnés… libres.

Nosotras tenemos la enorme suerte de haber encontrado el Parque Perfecto. Este lugar, además de una maravillosa fuente a la cual tirar piedras, tiene sobre su moqueta de esponja negra un tobogán de medio metro especialmente pensado para l@s-más-peques, otro de un metro ideal para l@s-más-peques-pero-menos-peques, un balancín rompedientes, una especie de asiento colgante, y una jirafa-edificación con trocitos de madera móviles, agujeros, repisas y huequecillos que también hace las delicias de Eva y de sus congéneres… congéneres que están demasiado ocupad@s con todas estas atracciones como para hacer cola frente a los DOS columpios con arnés que, cada tarde, aguardan pacientemente a que Pipeke corra hacia ellos gritando “A SUBÍ, A SUBÍ! MAMIIIIII A SUBÍ!!!” (“Madre, haga usted el favor de ayudarme a subir”).

Es cierto que en todas partes cuecen habas… o lo que es lo mismo, que en todos los parques se cuelan de vez en cuando niños maleducados padres maleducadores. No es la primera vez que nos encontramos, en plena hora punta de tarde dominguera, a una robusta niña de 7 u 8 años incrustada en el diminuto arnés, ignorando que los columpios de mayores están a 10 metros a su izquierda. Tampoco es la primera vez que vemos cómo una madre, con una mano, columpia a su emperifollada hija, que disfruta encantada de uno de los columpios, mientras su muñeca aún más emperifollada disfruta del otro. Todo esto, mientras una cola de más de 20 personas entre grandes y pequeños aguarda su turno pacientemente tirándose de los pelos… pero bueno, por suerte, son una minoría estos especímenes en nuestro recién descubierto Parque Perfecto: la mayor parte de la gente que va, tanto peque como adulta, es amigable, risueña y muy respetuosa.

Y pensaréis, sobre todo las mamás de la provincia de A Coruña: ¿cuándo nos va a decir esta mujer dónde coj*nes está ese dichoso Parque Perfecto, para que podamos correr la voz, se entere todo el mundo, y el parque termine invadido por un montón de gente peque y adulta no tan amigable, ni tan risueña, ni tan respetuosa?

Otro día os lo cuento.

Je, je, je…

8 Comentarios

  1. Eva

    Vera ha montado por primera vez en un columpio el sábado! Ahora te mando documento fotográfico jejeje Debería ser obligatorio en todos los parques. besotes!

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    • Blan

      Totalmente de acuerdo! Voy a montar una plataforma ciudadana: #ningúnbebésincolumpioconarnés. Bueno, a ver si se me ocurre un hashtag un poco más manejable… 😛

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  2. Beatriz Brasa Arias

    Jajaja, qué suerte ese parque Blanca! Ya sabes mi opinión sobre los parques en general, jejeje. Sin embargo el que está debajo de casa está fenomenal, de ambiente y todo, pero lo malo es uqe no hay columpios con arnés… Y Jaime se dio un tortazo el verano pasado desde los otros que todavía me dan escalofríos cuando me acuerdo… Disfrutad mucho guapis!!! Dime pronto dónde es que allá vamos!!

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    • Blan

      jaja vale Bea, cuando vengáis de visita os llevaré 🙂 Y por lo de que no haya columpios con arnés, tú tranquila… que para bien o para mal crecen en un vuelo y dentro de nada ya no les harán falta porque estarán la mar de felices jugándose la vida en los toboganes de 20 metros o en los balancines rompedientes…
      Eso sí, por reivindicar que no quede! 😛

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  3. Noemi

    Están MUY cotizados. Cerca de casa tengo varios pero siempre llenos. En fin, me uno a tu reivindicación. 😉
    Nunca reveles tus sitios secretos.. sssshhhhhh 😛

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  4. María

    Ojalá encontrase uno de esos con arnés por mi zona, o por lo menos, por mi ciudad, que ahora que lo pienso creo que no he visto uno por aquí… Venga ese hastag que hay que reivindicarlo!! Cuenta con una seguidora!! 😉

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