Jugar leyendo = leer jugando

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Siempre he sido firme defensora de los juegos al aire libre, de los columpios con arnés y de la ropa llena de tierra después de una tarde de revolcarse por el jardín. Pero hay días, semanas, o incluso meses enteros en los que el aire libre está descartado por completo. Concretamente, en Galicia esos meses son todos los que van de octubre a mayo, prácticamente sin excepción, y en especial este último año. Que sí, que sí, que ha hecho muy mal tiempo este invierno en Galicia. Ha llovido, ha hecho viento, ha habido olas de dos mil metros y hemos acabado todos hasta la puxuxa de vendavales. Ya lo sabéis. “Nada nuevo bajo el sol, bueno, bajo la nube”, diréis…

Y a eso voy: os equivocáis. Sí que ha habido algo nuevo este invierno, algo diferencial, algo que llena de esperanza nuestras tardes sombrías en el salón de casa.

¿Y qué es?

Bien lo sabe dios, como decía mi abuela, que yo no soy de las que proclaman a los cuatro vientos las bondades de todo cuanto producto llama a mi puerta… ya sea porque la crema antimanchas que me enviaron gratuitamente en aquella ocasión me produjo una reacción alérgica en toda la cara y cuello, o porque las chocolatinas experimentales que me enviaron  aquel otro día sabían a rayos y centellas, o porque si quería vivir alguna de las “experiencias en familia” que se jactaba de regalar aquella otra marca tenía que viajar a Madrid… el caso es que nunca me ha dado por decir: “esto se merece un post”… hasta ahora.

¿Qué es, Blan, qué es?

¡Paciencia, que a eso voy! Lo que me ha enamorado este invierno no es un objeto, ni una actividad, ni una experiencia en familia: es las tres cosas. My Little Book Box es eso: una “pequeña caja con libro” que se inventó la gente de Boolino, y que, aunque Eva es aún algo pequeña para disfrutarla al máximo, sí que nos ha procurado tardes y tardes de entretenimiento: yo recortando, ella destrozando, yo pegando, ella despegando, yo leyendo, ella tratando de arrancar las páginas… porque si bien es cierto que conseguir que una niña de año y medio se centre en pegar plumas encima de la silueta de un pato, también es verdad que hay pocas cosas más divertidas que escucharla reírse, mientras se revuelca por la alfombra y grita “pato! mumas! costillas!” (“pato, plumas, cosquillas!”).

Y es que con My Little Book Box tienes, por una parte, un librito adaptado a la edad que sea (la del crío, no la tuya, lógicamente, aunque yo en alguna ocasión me he quedado sola leyendo el libro intrigadísima mientras Eva merendaba, dormía la siesta o bailaba ese break dance que no sé dónde ha aprendido, imagino que en la guarde). Además del librito, la caja incluye unas actividades que están relacionadas con el argumento o la trama en cuestión. Esas actividades son manualidades, y también juegos, canciones, sugerencias para la lectura… Que sí, que parece una tontería, pero no lo es. ¿Cuántas veces, como hija, como niña de 6, 8, 10 años, me hubiera gustado tener en casa un libro con una guía de actividades para hacer, como en el cole, pero en casa? ¿Cuántas veces, ahora como madre, pienso que ojalá alguien bajara del cielo a decirme qué puedo hacer en una tarde fría y lluviosa, en la que salir de casa con una niña de año y medio es una pesadilla?… “¡Pero, Blan!” me dirán algunas, las más habilidosas, creativas y divinas, “¿no ves que actividades alrededor de un libro se piensan en un plis? solo hay que buscar un libro, comprobar si se adapta a la edad del niñ@, pensar si en efecto da juego de algún modo, preguntarle a pedagogos, preparar materiales, cartulinas, goma eva, láminas, colores, cartones, plumas, cordeles, dibujos, hacer una guía de lectura, juntarlo todo, meterlo en una caja y voilá, ¡no hace falta que vengan los de Boolino a darte el curro hecho!”.

No…

Qué va.

Os dejo con algunas fotitos de nuestra primera actividad con My Little Book Box, de Boolino (*). El libro en cuestión era Un huevo con sorpresa, y a Eva lo que más le gustó fueron los “pás” (pájaros, que haberlos, haylos) y el “conino”(cocodrilo) que nace [spoiler] al final, siendo esta la sorpresa del Huevo con sorpresa.

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El momento “leer con atención”, cuando se tienen menos de 2 años, parece un reto inalcanzable… Pero no lo es. En esta foto, podéis ver a una Eva madrugadora que dedica la mañana del sábado a averiguar qué clase de bicho es ese “pá” verde, que no parece un “pá”, pero que también nace de un huevo.

Tener amigos nuevos mola. Sobre todo si los construyes tú, con la inestimable ayuda de tu abnegada madre.

Tener amigos nuevos mola. Sobre todo si los construyes tú, con la inestimable ayuda de tu abnegada madre. En esta foto podéis ver a Pipeke pegándole un ojo a su nuevo amigo, Pató, con acento en la “o”.

Pegar plumas en la silueta de un pato puede parecer fácil... pero es más fácil despegarlas.

Pegar plumas en la silueta de un pato puede parecer fácil… pero es más fácil despegarlas y usarlas para hacer “costillas” (“cosquillas”). A esa conclusión llegó Eva mientras hacíamos esta actividad, bajo la atenta mirada de nuestro nuevo amigo.

El pato del dibujo puede presumir de ser el ave que más veces ha sido desplumada a lo largo de la historia. Las plumas, o mejor dicho, "mumas", son demasiado interesantes como para pegarlas en un pato...

Antes de ser madre, una imagen así me desesperaría un poco. La alfombra blanca llena de plumas, cartulinas, muñecos despelotados, prendas diminutas y kleenex con mocos (que en la foto no salen… aunque doy fe de que estaban). Pero cualquiera con hijos de la edad de Eva sabe que tener el caos controlado, reducido a dos metros cuadrados de alfombra, es algo absolutamente maravilloso. Por cierto, el pato del dibujo puede presumir de ser el ave que más veces ha sido emplumada y desplumada a lo largo de la historia. Las plumas, o mejor dicho, “mumas”, son demasiado interesantes como para pegarlas en un pato y que permanezcan ahí…

En este vídeo podéis ver a Pipeke en uno de los momentos post-desplume, tratando de pegar cualquier cosa menos plumas en el pobre pato. Cuando le pregunto “¿Y plumas? ¿Dónde están?” en lugar de responderme “por todo el salón, mamá, las acabo de esparcir, ¿no lo has visto?”, trata de decirme algo que no entiendo, y niega con la cabeza como pensando “qué madre analfabeta tengo…”.

Incluso pusimos a currar a Pató y Peko...

Nuestro nuevo amigo Pató y nuestro amigo pródigo, Peko, que reapareció tras la mudanza hace pocos días, también pusieron su granito de arena.

Reconozco que la manualidad de los huevos de colores la tuve que hacer yo, casi por completo. Las tijeras y Pipeke son incompatibles. Eso sí, jugar con los recortes que iban sobrando fue una de las partes favoritas de esta actividad para Eva (goma eva... mira por qué era...)

Reconozco que la manualidad de los huevos de colores la tuve que hacer yo prácticamente entera… las tijeras y Eva son incompatibles. Eso sí, jugar con los recortes que iban sobrando fue una de sus partes favoritas (goma eva… igual de ahí le viene el nombre)

Y al final, pues oye... no nos quedó tan mal la cosa, ¿no? Vale, las "mumas" del pato están un poco despeinadas, y de momento mejor que permanezca horizontal... y reconozco que, en la foto no, pero ahora Pató tiene una cicatriz en el pico. Pero la verdad es que para ser nuestra primera manualidad juntas, estamos súper contentas.

Y al final, pues oye… no nos quedó tan mal la cosa, ¿no? Vale, las “mumas” del pato están un poco despeinadas, y de momento, mientras no reforcemos la capa de pegamento, mejor que permanezca horizontal… además, reconozco que ahora Pató tiene una cicatriz en el pico. Aun así, la verdad es que para ser nuestra primera manualidad juntas, estamos súper contentas.

... y los huevos de colores, aunque los hiciera yo casi todos, han pasado a formar parte de la decoración de la suite infantil. Bonitos, ¿eh? ;)

… y los huevos de colores han pasado a formar parte de la decoración de la suite infantil. Bonitos, ¿eh? 😉

(*) Si he conseguido animaros a probar My Little Book Box, que sepáis que con el código promocional “nenas” os harán una rebajita del 5% el primer mes 🙂

14 Comentarios

  1. AnaAlone

    Los conozco desde hace tiempo y son geniales. Además de las muchas recomendaciones de libros adaptados a cada edad. Bravo por recordárnoslo!

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    • Blan

      Hola Ana, qué bien verte por aquí! Sí, la verdad es que están arrasando y con razón 🙂 Un beso! Oye, y si te abres otro blog avísame, que echo de menos leerte! Muaaaks

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  2. Noemí

    chulísimo! Ya sabes que yo soy fan de los libros “diferentes”. Me parece una idea genial, así varío y no sólo hacemos audiolibros en casa. 😉
    Gracias por acercarnos nuevos recursos.

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    • Blan

      Es genial, Noe! Y sospecho que con niños un poco más mayores tiene que ser todavía mejor. A mí es que desde pequeña me encantan estas cosas… 😛

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  3. Mercè - Una Mamá Bloguera

    Yo también estoy suscrita a estas cajas y también estoy enamorada de ellas… los cuentos que envían son una monada.
    Y sí.. la faena que hace boolino se agradece, pues se pueden tener estas ideas pero también hay que tener tiempo para prepararlo todo, etc… y es genial encontrarse la caja tal y como envían, con sus materiales y cositas… es monísima 🙂

    Me ha gustado mucho tu post sobre vuestra experiencia.

    Un saludo!!

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    • Blan

      Hola Mercè! Sí que se agradece, muchíiiisimo…!! Todo preparado, guía de qué necesitas, qué tienes que hacer y cómo… para mí, que soy un desastre con las manualidades, es lo mejor que hay. Y los libros que envían son taaaaan bonitos…!
      Gracias por leerme, me alegro mucho de que te gustara! 🙂 Un beso!

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    • Blan

      Holaaa! Síii la verdad es que me la merendaría cada vez que trastea con los materiales. Pone una cara de concentración absoluta, se esfuerza muchísimo… y cuando termina alguna artistada, me mira orgullosísima. Da gusto verla 😛

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  4. Maribel

    Qué chulo!!! voy a la web, porque sólo ver a tu enana en las fotos y el vídeo, ya apetece!!!
    Bs 🙂

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  5. Nuri

    Me encanta Blan! No lo conocía, así que gracias por la recomendación, voy a echar un vistazo a la web, aunque supongo que tendré que esperar un poco aún para sacarles partido…

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