Des-propósitos

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SSLM. Yo confieso: las seis menos cuarto de la tarde del día 31 de diciembre… y no he hecho mi habitual lista de propósitos para Año Nuevo. Pero tengo una buena excusa, y es que este año he decidido no escribir lo que me gustaría hacer, sino lo que no quiero ver ni en pintura durante este año que entra. Si algo tengo claro es que, a partir de mañana, como diría la gran Escarlata, “a dios pongo por testigo“, no me va a amargar nada ni nadie. Aunque tenga que colocarme la armadura y circular por el mundo cual caballero medieval.

Os dejo con mi lista de Des-propósitos 2014, una lista de personas, objetos, sentimientos o experiencias que me amargan la vida año tras año, las que están ahí para tocar la moral, las que me hacen llorar del enfado o las que simplemente no me gustan, me molestan o me borran la sonrisa de la cara de vez en cuando. Las que, aunque lo intenten, no conseguirán amargarme este Año Nuevo.

No me amargarán el año ni los politicuchos, ni los empresarios esclavizadores, ni los comerciales que timbran a la hora de la siesta, ni las lentejas que se me queman siempre, ni los murciélagos, ni la barbaridad que cuesta darse de alta en autónomos, ni mi coche que se estropea en los momentos más inoportunos, ni algunos captadores de fondos que arrastran por los suelos la imagen de las ONG por las calles, ni la falta de pasión que, a veces, intenta colarse en nuestra vida y la convierte poco a poco en una serie de imágenes grises que van pasando, una detrás de otra, siempre las mismas.

eneroTampoco me amargará el 2014 la gente mediocre, ni la talla 38… ni siquiera la 40. Ni el frío, ni el viento, ni la lluvia, ni los calcetines mojados, ni la nieve demasiado fría, ni la arena cuando me queme los pies en agosto. Tampoco las largas colas para pagar en el súper, ni los perros abandonados, ni las gaviotas que me despierten con sus chillidos cuando trate de echarme una siesta en el coche aparcado, con los pies en el salpicadero, las ventanillas bajadas y Kiss FM susurrándome grandes éxitos de los 80 desde los altavoces. Ni las reformas de leyes que funcionan, ni la gente que presume de su supina ignorancia, ni los ultras, ni los que ni siquiera han empezado a luchar, ni lo harán, y ya nos miran con cara de hartazgo a los que intentamos hacerlo.

No me amargará el cinismo, aunque seguro que lo intenta.

Tampoco la indiferencia, ni la presuntuosidad, ni el mal humor, ni la rutina, ni la tristeza, ni los chupitos de tequila, ni las malas digestiones, ni las ausencias, ni esa sensación de que estoy encerrada y no tengo a dónde huir ni con quién. No me j*derá el 2014 la envidia, ni la ansiedad, ni las muelas del juicio, ni los vecinos y sus discusiones, sus taladros, sus tacones y sus martillos que nos despiertan de madrugada. Ni los semáforos ni los coches que pitan histéricos, ni los conductores que no saben ceder el paso, ni ceder en general. No me amargará lo caro que está ir al cine. Tampoco que no haya fiestas house como las de antes. No me amargarán los recuerdos de esas vivencias que, a veces, echo de menos sin saber muy bien por qué. No me amargarán esos que creen que no puede gustarme Slipknot y Offspring, pero también alguna canción de Juanes, alguna otra de Pereza, y casi todas las de Iván Ferreiro. ¡Ah! Y Elvis.

No me amargará el 2014 la carcoma, ni las arañas, ni esos ratoncitos de campo que se cuelan en mi casa y hacen que cunda el pánico. Ni la tinta de los calamares, ni el olor a repollo cocido, ni los refrescos de cola con demasiadas burbujas, ni el agua que sabe a grifo. Ni mi estómago, cada vez más delicado, ni las ojeras y arruguitas que rodean mis ojos, ni tampoco me amargará (aunque casi) que mi 29 cumpleaños coincida la víspera de un examen de Derecho Penal que suspenderé, cosa que tampoco me amargará. Ni el de Civil de la semana siguiente. Ni la falta de emociones, de sorpresas, de alegría o de color en mi vida, cuando falten… si faltan. Nilas madres que chillan a sus hijos porque sí, ni los que me preguntan para qué hablo gallego con mi hija y afirman que le resultará mucho más útil para su futuro el español y el inglés (no me amargará la ignorancia supina, decía… y lo repito).

No me amargará la oscuridad, ni la soledad (a veces no está mal ninguna de las dos cosas), ni las cañas sin espuma, ni los programas de marujeo a todo volumen en las teles de los bares, ni las tertulias de la COPE, ni siquiera me amargará el intrusismo profesional, ni el paro, ni la pobreza que cada vez se extiende más a nuestro alrededor. Ni la humedad, ni el cemento, ni las luces de neón, ni los cantantes de orquesta, ni la ropa desteñida, ni la escarcha en el congelador, ni las cajas de mudanzas sin deshacer, ni el tic tac de los relojes que me recuerdan que 2014 empieza pero que también pasará, igual que 2013, igual que 2012, igual que todos…

uvasCon la diferencia de que, como os decía, el 2014 me pillará con la armadura puesta.

Me despido hasta el año que viene deseándoos que, si no conseguís lo que queréis, al menos seáis capaces de deshaceros de todo lo que no queréis. Que ya es algo ;)

¡Feliz 2014! Y gracias a 2013 por traernos hasta aquí.

 

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