Vacaciones, café y unas cañas navideñas

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SSLM. No hay ninguna sensación que sea comparable a la que una experimenta las mañanas en las que se levanta, abre la ventana, ve que hace sol, y piensa que lo único que tiene que hacer durante ese día es una tortilla con un poco de ensalada a la hora de comer, como mucho, y que el resto de la jornada la tiene libre para sentarse a leer, o pasear, o ir al cine, o escribir un rato, o para estar con la familia, con los amigos o para no hacer absolutamente nada. Esa sensación de que, horror, ¡igual incluso llegas a ABURRIRTE! ¿La conocéis? O mejor dicho, ¿la recordáis?

Yo no.

Un buen amigo mío decía que cada uno es libre de elegir de qué manera prefiere amargarse la vida… y que a todas luces yo había elegido como amargamiento personal el estrés. Cada minuto de mi día estaba medido al milímetro, incluso de mi noche, y voy a ser sincera: eso me hacía inmensamente feliz. Todo valía, excepto estar desocupada. Y desde que soy madre, el estrés es bastante más intenso: desde hace meses, mi día a día no me permite ni un solo minuto de parar a respirar.

Y sí, la mayor parte del tiempo me va genial, porque es cierto lo que dicen de la sarna con gusto, ¿no? Pero en algunos momentos conviene echar el freno, y yo he elegido la Navidad para dejar de lado esas cosas que tanto me gustan y que han ocupado mi tiempo, y dedicarme a hacer, con calma, esas otras que he tenido que aparcar. Parar a descansar y decir eso de “me tomo vacaciones, porque me las merezco”. Y estos días, entregando mis últimos trabajos de Derecho Civil y de Marketing, asomada a la ventana mientras miro la ría, me recreo pensando que en cuanto convierta a PDF y suba al campus online el último ejercicio de Penal y haga un par de recados y de tareas del hogar, seré libre durante unos cuantos días…

Y en esos días, por cierto, tendré la suerte de conoceros a algunas de vosotras, las que queráis apuntaros el viernes por la tarde y espero que esta miniquedada espontánea de cañitas navideñas sea la segunda de muchas. ¿La segunda? Sí, porque el otro día, por la mañana, me tomé el primer café con nuestra Dra. Mami, Bea Brasa. Fue mi primera desvirtualización dentro del mundo bloguero (que no la primera en general… creo que todas sabéis que a mi novio le conocí por Twitter, jeje) y tengo que deciros a las que aún no la conozcáis que sí, se confirman nuestras sospechas: es tan simpática, dulce y agradable como se deduce de su blog y, como se nos olvidó hacer una foto para la posteridad, tenemos la excusa perfecta para volver a tomarnos otro café próximamente :)

¡Pero bueno! volviendo a la cruda realidad, de momento tengo que olvidarme de estos días gloriosos que se acercan y afrontar ese último ejercicio de Penal, esa visita temible a Toys’R’us en hora punta, y esa montaña de ropa que tengo que planchar antes de que caiga sobre nosotros y nos sepulte para siempre…

Eso sí, después, pido pista: empieza la Navidad, ¡que corra el Champín!

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