Lo bueno y lo mejor… ¡ah! y GRACIAS

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SSLM. Si algo he aprendido en esta vida es que de absolutamente todo puede una sacar algo bueno. Y esto no es fácil aprenderlo… Porque de los aciertos, de las oportunidades cogidas al vuelo, en definitiva, de lo bueno es muy fácil sacar lo positivo, en medio de celebraciones, enhorabuenas, felicitaciones y sonrisas; pero cuando se trata de los momentos en los que estás de bajón, en los que algo te ha salido mal, esos en los que la gente que te quiere trata de animarte con frases más o menos acertadas y tú asientes, dices que otra vez será, que no pasa nada… en fin, que en esos casos, es mucho más complicado pararte a pensar y ser capaz de sacar lo bueno. Y mucho más difícil es que, después de pararte a valorar un fracaso, o un bachecillo, seas capaz de decir: ”mira tú… al final, he salido ganando”.

flor_portada-550x252Y a lo que iba, que me enrollo. Estos días refresqué mucho aquel sentimiento que tuve en mayo, cuando tras unos días de saberme finalista, no gané la Beca Mami. Me llevé un chascazo, claro está, una desilusión. Pero luego aprendí a ver más allá de la pasta, que al fin y al cabo es eso: pasta, que es algo muy bueno… pero no lo mejor.

Lo mejor somos todas. Y con todas me refiero no solo a las finalistas y a las becadas, sino a  que habéis hecho de esta web una comunidad con potencial durante todos estos meses, un potencial que cuantas más seamos, y más disfrutemos aquí, más se desarrollará. Un sitio divertido, entretenido, donde da igual a qué hora del día entres porque sabes que tendrás un comentario a lo que publicaste ayer, un post de no sé quién nuevo, o uno que te habías perdido y encuentras ahora, un artículo sobre algo interesante que hacer o que ver, o simplemente un lugar donde volcar tus movidas.

Y a lo que iba, que me vuelvo a liar… me alegro de haberme llevado el primer chasco, de haber aprendido a disfrutar sin pensar en la pasta, de haber hecho las amigas que he hecho, porque son eso, amigas, y de haber seguido mi camino, entonces, sin la beca. Me alegro mucho de aquella primera vez en la que no gané dinero, pero gané muchísimas otras cosas que hoy tengo y que tendré para siempre. Eso sí, me vais a permitir que hoy pegue saltos de alegría y me aferre a lo positivo, entre celebraciones, enhorabuenas, felicitaciones y sonrisas, porque mi esfuerzo ha sido premiado con la beca, sí, y se agradece esto de ver que las segundas oportunidades, terceras o cuartas existen y a veces, al menos esta, salen bien.

Pero ya lo dije y lo repito: mi premio, el que me quedará para siempre cuando la Beca Mami se termine, han sido las visitas y comentarios de estos días tanto en este blog como en el otro, además de los vuestros aquí de estos meses, vuestros posts, las veces que me habéis preguntado por Pipeke, las lágrimas de risa y las de emoción, que las ha habido cuando os leía a todas, los “me gusta” a mis chorradas en Facebook, vuestros consejos para que (por fin) vaya aprendiendo a defenderme en la cocina y en el (para mí) inescrutable mundo del DIY, los abrazos que nos daremos cuando por fin nos conozcamos en persona… porque eso es lo que a mí me mola de esto. Por eso me quedé después de perder… y no sé, por eso me alegro tantísimo de haber ganado ahora.

Mil gracias a todas, de verdad.

Y un abrazo enorme, grandísimo y tan tierno como lo son ellas a Rebe y a Bea. Tenemos un café pendiente… ¡o unas cañas! De San Miguel 0,0, of course ;)

¡Besazos a todas!

¡Gracias por comentar!