Historias que son las mismas

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SSLM. En uno de mis primeros posts, titulado El síndrome de la abnegada hija, os mencionaba un cuadro que mi hermano tiene en la pared de su habitación. Es un cuadro sencillo, un simple papel enmarcado con unas frases escritas, unas sentencias lapidarias de esas que te hacen reflexionar siempre que las lees. El cuadro pone esto:

  • A los 5 años: “Papá lo sabe todo”.
  • A los 10 años: “Papá sabe muchísimo”.
  • A los 15 años: “Papá no sabe gran cosa”.
  • A los 20 años: “Definitivamente Papá no tiene ni idea”.
  • A los 30 años: “Pues parece que Papá sí que sabe algunas cosas”.
  • A los 40 años: “Papá lo sabe todo”.
  • A los 50 años: “Ojalá estuviera aquí Papá para poder preguntarle”.

Y os preguntaréis: Blanquiña ¿a qué viene esto de repetirte, de tirar de posts viejos ya publicados, cuando deberías estar centrada en esa campaña de autopromo que puede llevarte a conseguir la última y tan ansiada Beca Mami de Seguimos Siendo las Mismas?

Pues es precisamente eso: que sigo siendo la misma que escribió aquel post; la misma que sigue creyendo que la vida, al menos en mi caso, es tremendamente cíclica. Me he ido dando cuenta mientras pasaban mis primeros meses como madre, a medida que iba escribiendo entrada tras entrada en este blog…

He aquí algunas pruebas de ello.

Soy la que, en esta foto, está vestida con un pijama verde mordiendo la barbilla de su mamá.

Soy la que, en esta foto, está vestida con un pijama verde mordiendo la barbilla de su mamá.

Ahora yo soy la mamá, y es Eva la que está mordiendo mi barbilla con el mismo pijama verde puesto.

Ahora yo soy la mamá, y es Eva la que está mordiendo mi barbilla con el mismo pijama verde puesto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De pequeña disfrutaba muchísimo en la playa, y ahora sigo echándola de menos de noviembre a mayo. Aprovecho para decir, aunque no venga a cuento de nada, que me parece increíblemente gracioso el señor que atrapa el balón detrás de mi coleta derecha.

De pequeña disfrutaba muchísimo en la playa, y ahora sigo echándola de menos de noviembre a mayo. Aprovecho para decir, aunque no venga a cuento de nada, que me parece increíblemente gracioso el señor que atrapa el balón detrás de mi coleta derecha.

Hoy en día, Pipeke también disfruta de la playa. Es más, de la misma playa a la que yo iba a su edad. Ella también va embadurnada previamente en factor doscientos, por supuesto. ¡Ah! Tampoco viene a cuento, pero tiene su gracia señalar que lo que aparece en segundo plano, esta vez, no es un señor cogiendo un balón sino una señora que parece estar en tetas (no me negaréis que cierto paralelismo sí que hay).

Hoy en día, Pipeke también disfruta de la playa. Es más, de la misma playa a la que yo iba a su edad. Ella también va embadurnada previamente en factor doscientos, por supuesto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sigo siendo la misma que, en la foto, merienda sentada en esa mesa con una camiseta de rayas. Y mis hermanos también son los mismos, lógicamente, aunque Enrique está ahora un poco más alto (unos 2 metros).

Sigo siendo la misma que, en la foto, merienda sentada en esa mesa con una camiseta de rayas. Y mis hermanos también son los mismos, lógicamente, aunque Enrique está ahora un poco más alto (unos 2 metros).

Y en este caso, como veis en la propia foto, es la mesa la que sigue siendo la misma, aunque le he puesto un mantel verde para que no se le note la edad. La cocina también es la misma, y la panera es muy parecida, pero la merienda que está ahora encima de la mesa centenaria es la de Pipeke, no mía (aunque reconozco que los potitos de manzana golden me pierden).

Y en este caso, como veis en la propia foto, es la mesa la que sigue siendo la misma, aunque le he puesto un mantel verde para que no se le note la edad. La cocina también es la misma, y la panera es muy parecida, pero la merienda que está ahora encima de la mesa centenaria es la de Pipeke, no mía (aunque reconozco que los potitos de manzana golden me pierden).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pondría alguna prueba más de que la vida es cíclica, se repite, y lo que estoy viviendo con Eva es una historia muy parecida a la que vivió mi madre conmigo, pero la única foto que tengo a mano ahora mismo es la destacada: yo misma, poniendo cara de meiga mientras me asomo a la cuna de mi hermano recién nacido.

Y esa foto no me sirve de ejemplo: Eva aún no tiene hermanos…

… Ups.

Un Comentario

  1. Kacy

    Rubèn:Ay, el es3©&rsÃ#82t0;Si sobrevivo a estos seis meses, lo que me echen.Beth:La putada es que no tengo tiempo material para esa cañita si quiero entregar a tiempo (y versando sobre alemania, te puedes imaginar la de referencias a cerveza con las que me encuentro! )

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