15 minutos de gloria. ¡Me re-presento!

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SSLM. Algunas de vosotras habéis aprovechado que llega la repesca para re-presentaros… ¡y aquí voy yo! A la cola de todas, y a la orden, además, de las jefas, que nos han preguntado cómo seguimos siendo las mismas, y nos han sugerido que aprovechemos esta última semana para autopromocionarnos como mejor sepamos, empiezo la Campaña ProBlan con un post al más puro estilo comosiempre: ¡texto puro y duro amenizado con alguna foto! Lo cual no quiere decir que no esté preparando algo más bonito, más original, más digno de una final de finales como la que nos ocupa, algo que, dentro de nada, voy a compartir con vosotras…

Pero no hoy.

luyblan

En este post a golpe de lunes, y a modo de entrante recapitulador, os explicaré de nuevo lo que son mis 15 Minutos de Gloria… o lo que simboliza el título de mi blog: ese momento del día que las mamis buscamos para nosotras o, en mi caso, los instantes que me dedico a mí misma, a mis rarezas, mis manías, mis sueños, mis aficiones y mis desahogos (al menos los que se pueden contar, je). Para ser sincera, a veces esos 15 minutos de gloria del día no son 15, son 5; otros días, ninguno; otros, consigo escaparme al cine dos horas; y otros incluso salir una noche entera, como decimos en Galicia, de festa rachada: con amigos, cañas, cena, copas, guateque y vuelta a casa al amanecer con los zapatos en la mano.

Son esos momentos en los que, después de pasar varios días metida en casa entre apuntes, purés, pañales, lavadoras y productos de limpieza, aprovecho que Guille llega temprano para ir a correr como antes, con mi cortavientos y la música a tope, dejando que la lluvia me moje la cara y que la adrenalina salga por donde pueda, para después llegar a casa, pegarme una ducha y cenar una ensalada gigante mientras leo el último de John Verdon y me va entrando el sueñecito.

camaEsos minutos de gloria también los vivo al llegar a casa de mis padres las tardes de viernes que venimos dispuestas a pasar un finde entre caldo galego, mimitos, castañas asadas y chimeneas encendidas; son los minutos en los que los recién estrenados abuelos nos reciben en el patio y me roban a Eva de los brazos, para ir a ver los babaus entre carcajadas y grititos de alegría, mientras yo deshago la maleta y me tumbo un ratito en Mi Cama, con mayúsculas, la cama en la que mejor se duerme de todo el mundo.

Los minutos de gloria son los momentos en los que mi hermana se lleva a Pipeke a su habitación para probarle vestiditos, ver los dibujos o pintar con colorines, y yo aprovecho para ir a dar un paseo… pero no un paseo urbano, buf, qué va: un paseo cortito, o largo, depende, por lugares de esos donde los coches no se escuchan, los semáforos no dan órdenes y los pájaros cantan sin miedo.

Son minutos de gloria también los que dedico un domingo cualquiera a hacer tortitas, galletas, un bizcocho o alguna otra pastelada porque me ha entrado el hambre de dulce, mientras escucho en la otra habitación a Guille y Eva tocar, uno la guitarra y la otra la flauta, uno con más técnica y la otra con más gracia (¡dónde va a parar…!).

guitarraY por supuesto, son al menos 15 minutos de gloria los que dedico al día a escribir trocitos de posts, relatos, pensamientos o ideas, porque escribir es lo que más me gusta, siempre lo ha sido, y creo que siempre lo será… incluso cuando las Becas Mami sean un maravilloso pero lejano recuerdo.

En definitiva, chicas, 15 Minutos de Gloria es el ratito diario que me dedico a mí… el momento que me permito dejar de pensar que soy la madre de la niña más guapa del mundo y recordar que también soy Blan…

Y que Sigo Siendo la Misma.

En próximos posts os contaré cómo ;)

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