I don’t like Mondays

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SSLM. * Os pido un favor antes de entrar en materia: que veáis, o mejor dicho, que escuchéis el vídeo. Es un vídeo de Bon Jovi y Bob Geldof interpretando la archifamosa canción I don’t like Mondays. Os suena esta canción, ¿verdad? quién no ha visto un vídeo de alguna de sus versiones, o alguna de sus estrofas en algún muro de Facebook, alguno de los más de 50 lunes que tiene el año… esos lunes que yo también odio.

Hay meses, y noviembre es uno de ellos, en los que a pesar de mi nombre no soy capaz de estar de otro color que no sea gris oscuro casi negro. Sobre todo por las mañanas, cuando cierro la puerta de casa tras despedir a Guille y a Pipeke, que vestidita con su mandilón y su plumas azul pone rumbo, más o menos contenta, a la guarde. Ese momento del día en el que me quedo sola y el silencio de la casa se me echa encima, a veces, pocas, es genial. Esas veces estoy pletórica, llena energía, y después de cerrar la puerta, pongo Runaways de The Killers, abro todas las ventanas, me tomo el primer café, me ducho y estudio o escribo o busco trabajo. Algunas mañanas de lunes son así.

Pero otras, la mayoría, al cerrar la puerta detrás de mi familia sucumbo a una especie de derrota momentánea; una sensación de fracaso que conoce bien quien se pasa mañana tras mañana tras mañana en pijama, deseando ya no que la oportunidad laboral de su vida llame a su puerta, sino tener la más mínima pista de dónde encontrarla. Esas mañanas no puedo evitar volver a la cama, tumbarme con la persiana aún bajada y el olor de la noche impregnando las sábanas, escuchar (a veces en bucle) canciones como I don’t like Mondays, y mirar al techo durante 10, 15, 20 minutos pensando, entre otras cosas, en cuánto odio los lunes.

Y hace un par de semanas, en uno de esos episodios de autocompasión, me dio por poner la radio. En ella no sé qué locutor hablaba precisamente de esta canción, I don’t like Mondays… una canción que llevo escuchando años y de la que no conocía la historia, aunque suponía que alguna habría detrás de esa críptica letra. Bob Geldof, su autor, estaba en una radio concediendo una entrevista con su grupo, Boomtown Rats, cuando empezó a entrar un fax de la policía dirigido a los periodistas del medio y no pudo evitar leerlo. En él, la noticia: Brenda Ann Spencer, de 16 años, había llegado a su escuela con un rifle semiautomático y había disparado contra un montón de niños, padres y profesores, llevándose por delante al director y al conserje. Geldof cogió un papel y un boli y, tachán: escribió esta canción.

Al parecer, la tal Brenda había pedido por Navidad una radio para escuchar música… pero Santa Claus decidió que no le regalaría una radio: como Brenda ya era una adolescente mayor y responsable, merecía ser poseedora de un arma para defenderse; un arma, como Dios manda. Eso fue lo que la chiquilla se encontró el día de Navidad, seguramente envuelto en papeles de colores; eso fue lo que se llevó al colegio aquel lunes de enero; con eso disparó contra sus compañeros y profesores. Y cuando se la llevaron detenida, seguramente entre sirenas y parpadeantes luces azules, algún periodista de los que allí bullían le gritó: “Tell me why!”, dime por qué… Y ella contestó: “I don’t like Mondays“.

Cuando supe esta historia, saqué dos conclusiones. La primera, que cuánto mejor le hubiera sido a Santa Claus haberle dejado a la niña una radio, como ella había pedido… una radio como la que, meses después, emitiría la canción de Boomtown Rats sobre aquel lunes en el que Brenda se levantó con el pie izquierdo (sobre ese episodio podéis leer más en un texto de Efe Eme, aquí).

Y aún hay otra moraleja, o algo así, que extraigo de esta escalofriante historia… y es el pensamiento de que (en esto también) tengo suerte: los lunes me amargan, me deprimen, me hunden en la miseria, los lunes sacan lo peor de mí.

Odio los lunes…

Pero no tanto.

Un Comentario

  1. Eva

    Otra que se une al odio a los lunes…ánimo que ya han pasado unas horas y se acerca el martes. Besitos

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