Para saber de dónde vengo

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SSLM. Una de las citas que os mencioné en el post recopilatorio para Vero era esta:

“Si no sabes a dónde vas, regresa, para saber de dónde vienes”

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No he tenido, ni creo que tenga el placer de conocer al tailandés que se inventó ese proverbio, pero sí que he tenido la oportunidad de acordarme de él y de su frase célebre muchas veces en mi vida. Es una reflexión útil en muchas circunstancias… desde un día que te pierdes con el coche en no sé qué ciudad y decides desandar el camino, volver a la primera rotonda y reorientarte desde allí, hasta el día que, sola en tu cama y mirando al techo, te acuerdas de cómo eras antes de que tal persona o tal cosa apareciera en tu vida y te das cuenta de que eras mejor, o de que sin ella puedes ser mejor, y te planteas la posibilidad, porque existe, de volver al punto de partida y empezar de cero, sin esa persona o sin esa cosa.

“Regresa, para saber de dónde vienes”.

En esta ocasión se trata más bien de una sensación flojita de que algo me molesta, como si fuera el zumbido casi inaudible de un mosquito a las 2 de la madrugada. Y como sí, yo sigo siendo la misma, y suelo obedecer a mi instinto aunque algunas veces haya perdido tiempo, esfuerzo e incluso dinero por su culpa, esta mañana he empezado a pensar que undesconecting bloguero de una semanita me vendrá bien: mi instinto me lo ha sugerido. Jugaré con mi hija, me centraré en mis estudios y en algunos proyectos que tengo abandonados, incluso dedicaré un rato a andar en mi bici nueva.

Con esta reflexión me retiro a mis aposentos durante una semana. Me tomo unas Vacaciones de otoño, como dice Paula, para regresar a la primera rotonda, para recordar de dónde vengo y ver con perspectiva el camino que estoy recorriendo antes de seguir adelante.

Nos vemos a la vuelta ;)

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