La moco week: porque volver al cole es volver al moco

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SSLM. ¿Sabéis esa sensación que se tiene cuando llevas toda la noche por ahí de copas, y de repente sales de un antro y  te das cuenta de que ya es de día? La calle salpicada de trasnochadores que buscan dónde esconderse del sol, mientras tú te vas a casa cansinamente, por la sombra, cojeando porque un zapato te lastima, maldiciéndote a ti misma por no haber metido en el bolso las gafas de sol y deseando llegar a tu cama…

Pues así me he sentido yo esta mañana. Pero no llevaba toda la noche de copas, no…¡llevaba toda la noche de mocos! La vuelta al cole y sus inherentes fatigas… Todavía no ha terminado la primera semana de guardería post-verano de Pipeke y ya ha traído a casa el río Miño en forma de mucosidad que, por supuesto, aflora principalmente en los momentos en los que más le molesta a ella y por extensión, a nosotros: de noche.

Así que tras tres o cuatro horas de desvelo, que si sacamocos, que si humidificador, que si ahora lloro, ahora quiero agua, ahora jugar, ahora bibe… a las 7 de la mañana se durmió en la barriga del pobre papá… que a los diez minutos estaba también dormido. Yo, aprovechando el desvelo, tomé la heroica decisión de irme al salón a terminar mis primeros deberes del posgrado mientras el resto de la casa dormía un ratito (estos días también es la vuelta al cole para mí). Encendí el ordenador y no duré ni media hora: caí retorcida en el sofá, con mi manta roja por encima, dando cabezadas e intentando obviar la luz del sol que se colaba, hiriente, por las ventanas…

…hasta que, una hora y pico después, la música de la granja de Pepito inundó nuestra casa, y empecé a escuchar a Eva pletórica y llena de energía bailar dentro de su cuna, aporrear su piano de pies y gritar “¡ABA ILLE, ABA MAMAMAMA PAPAPA ABA ILLE!“. Feliz como una lombriz porque, como os he dicho, los mocos solo afloran de noche. Por la mañana, desaparecen.

Total, que a las 10:15 papi salía de casa a la carrera (¡tarde!) y la neni y yo salíamos detrás, dirección guardería. Y fue mientras empujaba su carrito por la acera, con ella canturreando y ofreciendo trocitos húmedos de galleta a los transeúntes (humanos y animales), cuando recordé esa sensación cegadora de salir del último bar y notar que el sol ataca tus retinas. Me había olvidado las gafas de sol, me dolían los pies (heridas de guerra del sábado noche: una, que ya no está para esos trotes…), los ojos y el cuerpo, me dolía la cabeza y solo pensaba en mi cama…

Así que he llegado a casa con la idea de escribir un post cortito y permitirme unos minutos de desconecting. En este post cortito, que ni siquiera lleva foto, iba a recomendaros una web, esta: www.fiestadelcine.com en la que podéis descargaros una acreditación para ir al cine por solo 2,90 euros los días 21, 22 y 23 de octubre. No sé vosotras, pero yo con esto de andar escasa de pasta me estoy convirtiendo en la reina del chollo y quería compartir este con vosotras. Luego, como os digo, mi idea era acostarme… y descansar… un poco… durante… 15 minutos… de gloria…

…que empiezan YA.

Un beso, chicas, y mucho ánimo con la vuelta al moco… digo, con la vuelta al cole ;)

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