Oda a las cunas de viaje

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Una cuna lustrosa, un flamante desinfectabiberones, un emocionante taca-taca o un ciento de preciosos vestiditos. Yo, como buena embarazada y madre primeriza, tuve durante un año (el que duró mi embarazo y mi par de meses de posparto) unas prioridades totalmente diferentes, por no decir opuestas, a las que tengo ahora, y todas las marcas de cosas de bebés se afanaban en hacerme ver la importancia suprema de todo cuanto trasto tienen a bien fabricar.

La experiencia me ha ido dejando enseñanzas maternales que tendré muy en cuenta en el improbable caso de que vuelva a embarazarme (sí, sigo en la etapa embarazos Nunca Máis). Algunas de ellas se refieren a artefactos, objetos, cosas que compré y que me han resultado muy, muy útiles con Eva. Una de estas cosas han sido, sorprendentemente, las cunas de viaje.

cuna

La cuna (esta, de la marca Olmitos) vista desde la “puerta” 😛

En las dos casas de los abuelos Eva pasa algunas noches al mes, tanto porque a los abuelos les encanta estar con ella como porque sus padres tenemos una incurable adicción a salir de fiesta los algún findes (sobre todo su madre, todo hay que decirlo). Por eso le compramos una cuna de viaje para cada una de las casas de los abuelos y para el hogar familiar, nos decidimos por una cuna de barrotes clasicota a más no poder.

Craso error. No sabíamos que el sistema preferido de nuestra hija para dormirse iba a ser desmayarse contra la pared de la cuna… algo que si ésta es de barrotes puede terminar mu mal. Hoy en día Eva duerme a gustísimo en sus cunas de viaje.

Ventajas de las cunas de viaje:

Valen como parques, incluso como parques abiertos, porque tienen una especie de gatera que se abre y se cierra. 

– Están acolchadas por todas partes y esto las hace absolutamente seguras. Eva se lo pasa genial rebotando contra las paredes, jugando dentro con sus muñecos y revolcándose por el colchón.

– Cuando el bebé se despierta a medianoche y sonambulea por la cuna, se tira en plancha y vuelve a dormirse porque aterriza sobre blandito siempre…

– Son plegables. Esto las hace trasportables tanto si quieres ir de viaje, como cambiar de casa, como cambiar de habitación o guardarla debajo de una cama cuando no la estás usando.

… en cambio, las cunas de barrotes son todo lo contrario.

Desventajas de las cunas de barrotes:

– Eva se pega unas leches legendarias contra los maderos de la cuna. Y sí, siempre va a coincidir que pega contra el barrote que no está cubierto la chichonera. Parece una tontería, pero lo que con una cuna de viaje se convierte en un desvelo momentáneo y a dormir, en una cuna de barrotes es una desgracia como otra cualquiera. Golpe, llanto, hipos, biberón, ea-ea y a las dos horas, con suerte, igual logramos dormirnos otra vez.

– Eso si no le da por meter un pie entre dos barrotes y agobiarse porque no puede sacarlo…

 

– Es difícil de transportar y de guardar.

– Tiene estética de cárcel. Da igual lo acostumbrados que estemos a los barrotes de las cunas. Son cárceles.

Lo único que le veo yo de positivo a las cunas de barrotes frente a las de viaje es que en esas puedes meter la mano entre los palos y dormirte agarradita al peque.

Por eso, recomiendo a cualquier pareja que esté buscando una cuna para su bebé, que considere la opción de hacerse con una acogedora cuna de viaje para el hogar familiar en lugar de con un armatoste carcelario. Sé que ninguna embarazada me hará caso (yo no me lo habría hecho) pero es mi consejo. Bueno, uno de ellos.

Próximamente os contaré cómo nos va con las minicamas…

Un Comentario

  1. Eva

    Yo tengo exactamente lo mismo que tú, cuna de barrotes en casa, y de viaje en casa de los abuelos.
    Pero tengo que decir que en las de viaje me dejo los riñones para ponerle el chupete por ejemplo…
    aunque en lo demás totalmente de acuerdo!

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