La comepromesas cosificada

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SSLM. ¿Sabéis esa sensación que os invade cuando estáis haciendo o diciendo algo y pensando “esto me lo voy a tener que comer con pataticas?“. Pues eso mismo pensaba yo cuando juraba y perjuraba que jamás pisaría una peluquería… No han pasado ni 2 semanas y ya estoy comiéndome una de mis promesas. Me cito: “No iría a la pelu ni a un salón de belleza, no me gastaría nada en que “me pusieran” guapa, si para ser más guapa se necesita dinero, me quedo agustísimo con mis arrugas y mis manchitas”.

De Murphy ya os he hablado, es ese tipo que me mira desde una nube y decide qué contratiempo va a ponerme cada día delante para deleitarse con mis penurias o se ríe de mí haciéndome caer en mis propias contradicciones. Pues no había yo terminado de jurarme y perjurarme que paso de salones de belleza, de pelus y de otras “empresas o actividades que contribuyen a la cosificación de la mujer” (hay que ver cómo me pongo a veces… ¿serán las hormonas?) cuando Murphy me envió un mensaje telepático: “oye Blan, sí, sí, tú jura y perjura que pasas de que te pongan guapa, que ya te pongo yo fea pa que cambies de opinión”.

Esta es una foto en la que podéis ver la melena que tenía antes de que empezara la sangría de pelos. Un par de semanas después, empezó a caérseme por manojos, y un par de meses después empezaron a nacerme los temidos pelines. Por cierto, aprovecho para presentaros a mi hija Eva, que es la que duerme plácidamente disfrazada de campesina (porque por si alguien dudaba, ambas estamos disfrazadas :P ).

Esta es una foto en la que podéis ver la melena que tenía antes de que empezara la sangría de pelos. Un par de semanas después, empezó a caérseme por manojos, y un par de meses después empezaron a nacerme los temidos pelines. Por cierto, aprovecho para presentaros a mi hija Eva, que es la que duerme plácidamente disfrazada de campesina (porque por si alguien dudaba, ambas estamos disfrazadas 😛 ).

No sé si os comenté que el 31 de agosto tengo un bodorrio y de que desde unos meses después de parir, tengo unos pelines que no los controla ni diox. Y no digo pelacos, no, porque no son pelacos… mi problema es que me nacen pelos de bebé que sobresalen indomables, más cortitos que el resto y yo diría que también más claros y enclenques (¡no crecen!). Es decir, pelines. Hasta hace un par de semanas pensé que podría controlarlos yo misma, al menos el día del evento, haciéndome un moño con uno de mis inseparables donuts moñeros y vaciándome ocho botes de laca, así que empecé a hacer ensayos yo sola en casa… pero nada: me recojo el pelo en una coleta y da igual lo que haga, a los 15 minutos parezco un sol: rayitos temblorosos o pelines enmarcan mi cara haciendo que pierda todo el glamour y que parezca una loca que acaba de agarrar con las manos un cable de alta tensión.

Además, en estos últimos 15 días Murphy decidió que mis sempiternas ojeras hayan pasado de ser una lógica y natural muestra de cansancio (“pobre, tiene un bebé, casi no duerme”) a parecer una señal inequívoca de enfermedad (“jasús, que le pasa a Blanca, que le asoman las ojeras por debajo de las gafas de sol???”).

Así que aquí estoy, pidiendo cita para el sábado que viene en una pelu de Gijón para que un alma caritativa me arregle este jeto y mis pelines, tal y como juré y perjuré que nunca jamás haría. Me he decidido por una pelu de barrio (digamos que la típica Pelu de La Mari, por ponerle un seudónimo), asequible, recomendada por una amiga. Esto fue después de llamar al salón de belleza de un “famoso estilista de Gijón” pensando que ya que me gasto la pasta quiero salir de allí en plan actriz de Jolibú, pero la empleada me trató con tal desprecio que me hizo sentir incluso más fea y pobretona de lo que ya me sentía, y eso que era por teléfono, así que pasé de moderneces y tiré de la pelu de toda la vida, que hay que dinamizar la economía de barrio, y que ”la Mari” obre el milagro… eso sí, que lo obre a las 9 de la mañana, que ya se encargó Murphy de que la buena de la mujer no pudiera darme cita el sábado para una hora más humana.

Ya os contaré cómo quedo después de que me cosifiquen… porque también puedo salir de allí en plan Picasso borracho. Oremos porque Murphy esté de descanso el sábado.

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