(Más) gente que parece no haber tenido madre

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Mi hija tiene un año y unos meses, y a veces doy gracias por haberla tenido en el año 2012 y no dentro de un par de años. Lo digo porque, leyendo ciertas noticias (esta, por ejemplo) no puedo evitar pensar que menos mal que tuve a Eva en una época en la que lo mal visto era solo que los bebés mamaran en público. Menos mal que solamente tuve que esconderme para darle a mi bebé el alimento que todo ser vivo necesita, sobre todo en los primeros meses de su vida. Qué afortunada fui, todavía no estaba mal visto o prohibido casi nada: solo que coman teta en público. Qué suerte tuve de que existieran salas de lactancia, mejores y peores, que tanto huelen a potito requemado como a pañal sucio, esas salas sin ventanas (salvo honrosas excepciones… ¿?), con colas eternas, salas ideadas en muchas ocasiones por gente que a todas luces no tiene hijos y que dudo que hayan tenido madre… menos mal que las tuve para esconderme a alimentar a mi hija en esos centros comerciales masificados que tanto me gustan, en tiendas, en centros cívicos… ¡menos mal!

Y digo menos mal porque, al paso que vamos, terminaremos prohibiendo a los bebés de dos o tres meses que se caguen en Primark. O que se duerman en tal o cual restaurante. ¡En los restaurantes está feísimo dormirse a la mesa! Los adultos saben que éticamente es reprobable, ¿por qué los bebés han de ser diferentes? O que vomiten en una tienda de decoración, ¡señor! Qué vergüenza, un bebé vomitando. Llevan pañal porque son pequeños, sí, y no saben todavía controlar el popó y el pipí, pero coño… vivimos en la era del consumismo, del progreso por el progreso, y si a los jefes, los dueños de los negocios, los que controlan la pasta, los que venden, venden y venden por encima de todo lo demás, les da por prohibirle a un bebé hacerse pis, cagarse, dormirse o comer en su local, habrá que ponerse a ello. Habrá que disimular si, oh, señor, qué vergüenza, nuestro hijo se ha vomitado encima en pleno pasillo del centro comercial. La ciencia tendrá que crear escuelas intrauterinas que ayuden a que el bebé nazca aprendido. ¡Habrá que renegar de que somos seres humanos! Cualquier cosa, cualquiera, en aras de no ofender a los enfermos que se sienten ofendidos y ultrajados al ver una teta.

Porque hay que estar enfermo. Pero muy enfermo, mucho, para pensar que una teta debe ser relacionada en primera instancia con el sexo, y por consiguiente censurada, y solo en segunda con la alimentación del bebé. Hay que ser machistorro y penoso y dar mucha vergüenza. Pues hoy en día, después de haber pasado unos dolores de tetas indescriptibles, grietas, mordiscos involuntarios de mi peque, calambrazos por tenerlas a punto de reventar de leche, le digo desde aquí una cosa al dueño de Primark, al filósofo redactor de su código ético y a todos aquellos hombres (algunos de los cuales han escrito comentarios surrealistas en la noticia de Menéame) que consideráis las tetas de las mujeres un objeto sexual que es para vosotros y vuestro disfrute y si eso, en segundo plano, para dar de comer a un bebé, os digo una cosa, una cosa que no sabéis:

NO SOIS EL PUÑETERO OMBLIGO DEL MUNDO

Que las tetas de las señoras no fueron creadas para que vosotros os deleitéis en la playa, ni mirándolas en revistas, ni viendo canalillos y soltando burradas a las chavalas en las discotecas. No fueron creadas para que las comparéis con las de Fulanita o Menganita. No son vuestras, ni se inventaron para que vosotros las utilicéis más allá del periodo de destete natural del ser humano. Aunque el atolondrado mundo en el que vivimos os haya hecho vivir convencidos que las tetas son principalmente sexo puro y duro, y que por tanto deben ser censuradas como lo sería un polvo en público, no lo son. Las tetas son, siempre han sido y siempre serán, le pese a quien le pese, para dar de comer a los bebés. Y mientras la ciencia no avance lo suficiente los bebés comen, cagan, duermen, mean y vomitan donde les viene el apretón porque son eso: bebés.

Señores del mundo: las tetas son DE las señoras y PARA los bebés. Y si un día os coincide una alineación de planetas y tenéis la suerte de tocar una, así en plan erótico festivo, os doy un consejo: dad gracias a quien os deje el juguete, porque NO es vuestro, NO se creó para vosotros y eso NO va a cambiar jamás. Si una teta aparece en vuestra vida más allá de los 6 años de edad, pensad siempre que tenéis suerte, porque el objetivo primerísimo de la teta NO es, aunque a veces se dé el caso, alegraros la vida a vosotros.

Algún día la gente entenderá que, si existen salas de lactancia, no debería ser para que los bebés se escondan a comer, sino para que las madres que quieran puedan contar con un sitio más íntimo, más tranquilo o más agradable para dar de comer a su hijo porque, señores: sacarse una teta delante de un montón de degenerados tampoco es algo que a todas nos mole hacer (aunque por alimentar a un hijo hasta de eso somos capaces). Algún día por fin el ser humano creará normas para el bienestar del ser humano partiendo de la base de que somos humanos, y dejará de fomentarse la artificialidad, la desnaturalización, el sentimiento de vergüenza por lo que somos originalmente. Algún día los códigos éticos de los centros comerciales, así como todos los demás, aceptarán que los bebés caguen, meen, duerman y coman donde les vengan las ganas. Algún día el ser humano no irá en contra del ser humano por sistema, amparándose en normas éticas machistas hasta extremos vergonzantes (tetas=sexo). Algún día seremos conscientes de que somos parte de la naturaleza y que debemos sentirnos orgullosos de serlo.

Algún día.

¿O no?

4 Comentarios

  1. Araceli

    Me ha encantado lo que has escrito, tienes toda la razon del mundo, tienen que cambiar muchas cosas en esta sociedad.
    Muchos besicos.

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  2. Paula

    Blan, lo de las salas de lactancia es en ocasiones bochornoso: estoy a favor de ellas para quien se sienta más cómoda, pero me indigna que esté el sofá al lado de la papelera llena de dodotis sucios, es asqueroso! Falta mucha más naturalidad, como tú dices. un besito!

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    • Blan

      Buf, a mí a veces me daban ganas de vomitar. La sala de lactancia ideal, para mí, tiene que tener al menos una ventana. Además de cambiador, colores alegres, microondas y una señora de la limpieza casi exclusivamente dedicada a ella… 😛

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    • Letitia

      Her er det jo pÃete¥sskmning i lange baner :-)Min hund Isa har samme problemet, av og til skjer fotograferinga for ofte og tar for lang tid :-)God helg!

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