De post-parto a post-party

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SSLM. Mi embarazo fue una pasada. Al margen de náuseas y dolores de espalda, me pasé los 9 meses feliz sintiendo pececitos en mi barriga, decorando habitaciones y dándome besitos y abrazos con el papá de la criatura. Pero si algo aprendí de mi parto es que la vida da muchas vueltas, y las hormonas son traicioneras… así que después de parir, la cosa cambió. Hace un par de posts, os hablaba de lo amargadilla que estuve yo los primeros días/semanas/algún mes después del parto.  A mi novio, el pobre, poco le faltó esos días para huir despavorido.

Y la verdad es que me quedé sensible con ese tema. Por eso, a partir de entonces, cuando me encuentro con alguna mamá reciente siempre le intento hacer ver que si está amargada, es normal. Que conste que no me acerco a nadie diciendo: “¿estás hecha una mierda, verdad, verdad, VERDAD?”…no, no. Simplemente intento no preguntarle lo de siempre (“¿cuánto pesó?”, “¿duerme seguido?”, “¿le das teta?”, “¿a quién se parece?”), e interesarme más bien por saber qué tal está ella: la mamá, cómo lleva el post-parto, si se ve bien después de dar a luz…

Hasta ahora, algunas de las mamás recientes con las que hablé me agradecieron ese interés y entendieron mis preguntas. Asomó una sonrisita culpable a sus caras y me contestaron “pues la verdad, al principio fatal…”; hablamos sobre los espantos del post-parto, la vida que da vueltas, las hormonas traicioneras, y la conversación fue una ayuda y un consuelo tanto para ellas como para mí (mal de muchas… jeje).

Pero también me encuentro el polo opuesto: chicas que están más guapas que nunca (¿cómo lo hacen, dios mío?), y a la mínima insinuación de que el post-parto es duro, me miran sorprendidas y me responden: “¡de eso nada, todo genial! llegué al hospital con 8 centímetros, parí en 15 minutos, cogió la teta nada más salir; y yo maravillosamente, solo me dolió un poco un punto que me pusieron, y ya me sirven mis pantalones de antes de la preñez e incluso los de la talla anterior porque dar teta adelgaza…”.

Como no puede ser de otra forma, yo ahora me alegro muchísimo por esas primerizas que en vez de post-parto tuvieron post-party. Ahora me gusta escuchar sus experiencias y me hace tener esperanzas: si tengo un segundo hijo, a lo mejor tengo suerte y me toca un post-party (y solo a lo mejor, dado que lo mío fue una cesárea tras 18 horas de contracciones en las que dilaté 4 centímetros miserables… por lo que me espera o bien otra cesárea, o un primer parto vaginal). Y digo ahora, porque antes…

Vale… sí: reconozco que a las pocas semanas de parir, cuando me encontraba a una mamá post-party le arrancaría la cabeza y se la haría tragar. Me daba taaaaanta rabia que otras estuvieran cojonudamente, mientras yo me hundía en la miseria, entre otras cosas porque otras estaban cojonudamente y yo me hundía en la miseria… un círculo vicioso en toda regla.

Eso sí, cada vez tengo más curiosidad por saber si es verdad eso que cuentan de que el segundo hijo es coser y cantar. Quién me diría a mí que mi etapa de Partos NUNCA MÁIS pasaría y empezaría a darle vueltas a esas cosas de nuevo…

Está claro. La vida da muchas vueltas, y las hormonas son traicioneras.

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