Poulet fragmenté con semilla de oryza sativa

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SSLM. Porque pollo con arroz suena poco glamuroso…

Mi novio es fan acérrimo del arroz amarillo. No tanto del arroz como del amarillo: si un día ponemos a cocer arroz con agua del grifo, a pelo, y luego le echamos un tarrito de témpera amarilla para colorearlo, se lo comerá de mil amores y le gustará, solo por el hecho de ser amarillo. Por esto, no sé si mi receta estrella es una receta estrella realmente, o si el mérito es de mi novio y mío por ser “de buena boca”…

A lo que iba, que me enrollo. Empecé a hacer arroz con pollo hace tiempo, pero la verdad es que nunca me había salido especialmente rico hasta que recurrí a lo de siempre: le pregunté a mi madre cómo lo hacía ella. Luego le di un toque personal (aunque reconozco que le sigue saliendo mejor a ella, como todo en esta vida, jeje) y voilá.

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Se necesita:

– Arroz
– Trozos de pollo
– Pimientos “de verdad” o de lata
– Guisantes
– Cebolla
– Cuadraditos de jamón serrano
– Ajo
– Sal
– Aceite de oliva
– Vino blanco
– Cubiletes de “caldo para cocinar pollo” de esos gelatinosos (*)
– Colorante (ojo al dato. Sin él, no se pondrá amarillo y pierde toda la gracia).

Se hace:
– Untar el pollo con ajo y sal un ratito antes.
– En una olla con un dedo de aceite, poner a dorar cebolla picada y cuadraditos de jamón.
– Echar el pimiento cortado en tiritas, los guisantes y los trozos de pollo y un poco de vino blanco y dejar que se haga despacio.
– Poner en un cazo a hervir el doble de agua que de arroz y echarle ya el cubilete gelatinoso de “caldo para cocinar pollo”.
– Echar el arroz en la olla, con el pollo,  y revolver un poco.
– Echar el agua con el cubilete ya disuelto.
– Echar colorante (si no, no se pondrá amarillo, recordad esto, ¡es casi lo más importante! a mí se me olvidó un día y mi novio casi llora).
– Dejar que se termine de hacer (**).

Y se come.

(*) Estos cacitos gelatinosos de caldo para cocinar pollo, sinceramente, ni sé lo que llevan, ni me he preocupado de mirar los ingredientes. Eso está muy mal, soy consciente, sé que debemos preocuparnos por saber qué comemos exactamente… pero es que están buenísimos. Impresionantes. Al arroz, la sopa, etc, le dan el toque que las culinariamente inútiles como yo no sabemos darle, y eso es taaan gratificante…

(**) En este punto es importante estar pendiente, por un lado, de que el arroz no se pase, y por otro de que no se queme “por el culo”. Que se queme es poco menos que una desgracia, luego sabe todo a carbón. Y que se pase… en fin, saber sabe parecido… pero no es lo mismo. Os enseñaría lo feo que queda cuando se pasa porque precisamente hoy tengo la nevera llena de tuppers de arroz amarillo pasado (es que hice el triple que otras veces y a mí si me cambian las cantidades me descentro, coñe) pero prefiero dejaros una foto de la vez anterior, que me quedó de morirse de rico.

Por hoy voy terminando, así publico esto prontito y si eso, igual os da tiempo de curraros un aloz amalillo para la comida. Yo ya os digo que tengo varios tuppers de ladrillos arroceros en la nevera, así que voy a ver si consigo desescombrar antes de la hora de comer…

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