15 minutos de sol

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SSLM. Porque son suficientes para achicharrarse…

Hola, me llamo Blanca (Hola, Blanca)… Y soy yonki del buen tiempo. Llevaba sin consumirlo cerca de 9 meses, pero ayer caí en la tentación y salí a emborracharme de sol con los hombros descubiertos, una mano de crema protectora y una camiseta de tirantes… la misma que hoy llevo tatuada en blanco y rojo. Culpa mía, lo sé… pero un invierno entero sumergida en las tinieblas de A Coruña y Lugo me hicieron perder la cabeza.

libro-solAyer, mis 15 minutos de gloria se convirtieron en una hora y media (abuelos mediante), y la invertí en recorrer el paseo marítimo que hay al lado de casa, llegando hasta uno de mis sitios favoritos para leer. Allí me instalé con mi libro, bajo la sombra de un árbol tan frondoso como le permiten los jardineros del ayuntamiento.

Al pasar los minutos el sol se movió, y también la sombra… yo no.

Así que ahora es cuando debo reconocer mi parte de culpa. Mis hombros, antes blancos como requesones, se tiñeron de un rojizo no muy intenso pero que no deja de escocer, ni de recordarme lo importante que es tener a alguien a tu lado cuando vas a tomar el sol para que te unte bien de crema las partes a las que no llegas. También pensé en mi madre cuando me dice que, las primeras exposiciones al sol de cada año, deben hacerse embadurnadas en factor 60 como mínimo.

Así que, como decía el vídeo aquel, “usad protector solar”.

Este post pretende solamente recordar eso a todas las personas que me leéis, ahora que llega el veranito: que el sol es traicionero; que los primeros rayos de abril y mayo quemarán nuestras pielecillas blancas como la nieve si no las protegemos bien protegidas; que el factor 30 no es suficiente si lleváis todo el invierno sumergidos en una ciénaga climatológica como A Coruña o Lugo. Que, en última instancia, es mejor hacer el ridículo e ir a la playa con una camiseta puesta que poder freír la cena en vuestra propia espalda. Que os echéis crema, que os pongáis gorra y que no toméis el sol entre las 12 y las 16 horas.

Que me lance a hacer recomendaciones rollo madre, en este plan, de momento no es tan grave… empezaré a preocuparme cuando le prohíba a Eva bañarse porque aún tiene que hacer la digestión. Pero hay que reconocer que, aunque sigo teniendo complejo de abnegada hija y todavía no me salen bien las croquetas, voy aprendiendo a decir todo aquello que siempre me dijo mi madre y que juré que jamás diría.

Sigo siendo la misma, pero cada vez me parezco más a ella.

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