La batalla de los tacatacas y el pediatra, que va perdiendo

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¿Qué imagen hay más habitual que la de un biberón asociado a los recién nacidos, a pesar de que lo más positivo es que los bebés mamen de la teta, le pese a quien le pese?

¿Qué foto hay más habitual que la de una habitación decorada en 9 meses con motivos infantiles, cuando el bebé está todavía intramuros (es decir, en el útero) si lo más lógico y frecuente, a la par que positivo es que duerma con los padres no digo en su cama, pero sí al menos en su misma habitación?

¿Qué práctica hay más habitual que dejar a un bebé de semanas o pocos meses llorar desconsoladamente en un carrito o una cuna, enarbolando el argumento centenario de que “no lo voy a coger porque luego se acostumbrará”?

¿Qué pregunta hay más habitual que la que se hace, en presencia de papá y mamá, dirigiéndose sola y exclusivamente a mamá “¿y qué tal te durmió hoy?” cuando lo más lógico y natural sería preguntar “¿qué tal os durmió hoy?”, partiendo de que hoy en día el puto machismo durmiente de los cojones ya no debería existir ni en nuestras cabezas ni en nuestras actividades del día a día (ja-ja-ja)?

¿Qué situación hay más habitual que la de un niño de cerca de 1 año con sus posaderas encajadas en un tacataca, cuando los pediatras, fisioterapeutas, puericultores y demás gente de esa que sabe de lo que habla dice y redice y requetedice que no son buenos, que son peligrosos, que están insistentemente desaconsejados por toda cuanta organización experta en el tema existe?

Pues sí, amigos y amigas. A pesar de lo que dicen los pediatras, fisioterapeutas y puericultores, ya no digo cualquier madre de hijo víctima de una caída de las gordas o de un buen ostión (y perdón por la expresión), todavía existe en nuestro país una corriente de ignorancia bienintencionada pero sorprendente, que nos lleva, después de escuchar al médico de turno dar el consejo de turno (siempre el mismo: “NO USAR TACATACAS”), a sentenciar: “pero si la vecina lo tiene y no le pasó nada”, “pues yo lo usé y tengo todos los dientes”, “pues Maripí dice que su hijo se lo pasa bomba en el suyo”, “pues los hay muy bonitos y por un rato no pasa nada”…en definitiva: “pues me paso por el forro la opinión del Dr. Tal o del experto cual, que llevan toda su buena vida currando en lo mismo y son los que más saben del tema y por algo lo dirán más que por antojo, porque contra la (in)cultura popular no hay carrera, especialidades o teorías de motricidad infantil y desarrollo humano que valgan”.

Ya van tres o cuatro veces que, en mi entorno próximo (aunque por suerte, en este ya saben lo que opino y lo respetan. Creo.) y no tan próximo, que cuando enarbolo las recomendaciones del pediatra para que se me haga el más mínimo caso en cuanto a mis razones para rechazar los tacatacas, se me dice que “no será para tanto”.

Vale logo. Me rindo. Haced lo que os dé la gana. Pero luego no os quejéis cuando vuestro hijo salga con las piernas retorcidas, las caderas contrahechas o los dientes en el suelo.

Y dicho esto… me relajo 😛

¡Buen finde a todos!

Post-post: Aquí dejo un estudio que explica por qué los niños que aún no andan deben ir descalzos.

Post-post-post: Yo me pregunto, ya que una madre que está criando tiende a hacer más caso al vecino del quinto que al pediatra, cuando resulta que el vecino del quinto ES el pediatra… ¿qué pasa? ¿explosionan? jejejiji

3 Comentarios

  1. Chitin

    En mi opinión todo en su justa medida…yo la sigo dando teta a mi niña q está a puntito de cumplir un año, pero también toma papillas, purés….

    Lo del taca, nuestra experiencia es positiva, lo probamos con el niño mayor, y cuando fuimos a comprar uno, la verdad, como en todo, q diferencia de unos a otros!! y no me refiero sólo al precio. Cogimos uno q no suponía “encasquetar” al niño, con las piernas y las caderas forzadas, para nada…y él estaba encantado de tener libertad de movimientos, cuando quería nadar, pero aún no tenía la suficiente destreza y equilibrio, además de poder sentarse cuando le viene en gana.

    Con la nena ya lo hemos rescatado del trastero y el ratito de estar en la cocina, preparando la comida o la cena, pues mira, ella si la siento en la trona se pone a llorar, y así está encantada tratando de abrir los armarios bajos, q no puede, porque ya hemos puesto los cierres de seguridad, pero ella lo intenta 🙂

    Otra cosa sería tenerla a la pobre todo el día ahí condenada…

    Ahora…cada niño es un mundo y lo q para unos es una maravilla, para otros no…y cada familia tiene q ver lo q quiere y lo q va mejor para sus peques.

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    • bdiazrei

      Ups, había respondido y no se ha publicado… decía que sí, que cada familia elige, y que lo que me molesta es que una vez hemos elegido, haya quien se empeña en hacernos ver lo equivocados que estamos basándose en la opinión de la vecina, cuando lo que hemos decidido lo hicimos en base a la de un pediatra. Bueno, varios pediatras.
      En todo caso, ten cuidado con las escaleras 😉

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