Nuestro amigo Piño y una petición (así como quien no quiere la cosa…)

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El último finde del año pasado, antes de que se estropease la caldera, estábamos una mañana Eva y yo en la salita de la casa de colorines, desayunando y dejándole a papá un rato más de cama. De repente me asomé a la miniboca de Eva y divisé algo… algo que empezaba a asomar por su encía de abajo y que llevaba semanas esperando ver. No pude evitar pegar un par de voces de alegría: “¡oooooh! ¡un dieeeeenteeeee! ¡ya verás papi cuando se levaaaaanteeee!”. Seguidamente se oyó el crujir del edredón y unos pasos por el pasillo, y apareció papi en la puerta de la sala, ansioso por ver el diente y renunciando por ello a su media horita más de sueño mañanero. ¡Casi nada…!

marca dienteDesde ese día, nuestro nuevo amigo Piño asoma a cada instante un poquito más. De momento es solo uno, así que como su compi Piño II no vaya asomando al lado, dentro de unos días nuestra neni va a parecer el cuñao o un pequinés octogenario… malo será.

Hicimos varios intentos de sacar una foto del dientecito y lo logramos, pero como a estas alturas ya está mucho más pafuera, dejo aquí como muestra la marca que me hizo ayer la neni con su arma letal cuando estábamos tranquilamente viendo Heidi (sí, qué pasa) tumbadas en la alfombra de casa.

Y ahora una reflexión: es increíble lo rápido que pasa un bebé de ser un gusanejo inofensivo y arrugado al que coges con miedo a ser un arma letal frente a la que no puedes ni pestañear sin que te muerda, te arañe, te pellizque o te pegue un tortazo a mano abierta de esos que te dejan medio lela durante un momento. En algunos blogs de mamás he leído lo difícil que es a veces manejar esos momentos en los que los niños de cerca de 2 años empiezan a pegar a diestro y siniestro, y me temo que estoy empezando a imaginármelo…

Aparte del tema diente, tengo otro par de cosas que escribir aquí. Una es que Eva ya come ternera. La come no, la devora. En puré, claro. El trance del primer puré, que no quería ni en pintura, se superó a los dos días y ahora se tira en plancha a todo lo que le damos con cuchara. Sé que el Baby Led Weaning es la mejor opción, pero al final la que yo escogí no resultó ser un fracaso estrepitoso sino todo lo contrario y sí, tengo una hija comilona donde las haya. No sé a quién/es habrá salido…

Eso por un lado. Y por otro… Aunque no suelo participar en demasiadas cosas, me he animado a hacerlo en el concurso Mamiblog de SerPadres.es*. Participan muchos blogs además del mío, muy divertidos y la mayoría más interesantes. Yo os dejo el enlace para que le echéis un ojo, y ya que estáis, para que aquel que piense que merecemos su voto, nos lo dé. Tanto yo como mi hija monodiente lo agradeceremos.

*Lo sé, la maniobra de poner el enlace directamente a mi foto y no a  la página donde salen las fotos de todos los blogs no ha sido demasiado sutil. Lo siento, se me ve el plumero: me encantaría ganar. Sería tan bonito… sentiría que dedicarme a escribir no es una pérdida de esfuerzo y tiempo, cosa que se agradece en los tiempos que corren…

Vale, vale. Ya paro de suplicar 😉

Un voto! digo… un saludo!

2 Comentarios

  1. Marta

    Jajaja, la aparición del primer diente es especial, como todas sus “primeras veces” de todo! Voy a pinchar el enlace, a ver…

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