La histeria y el ladrón de cazadoritas

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Anda que… menuda vergüenza.

Ayer me pasó un episodio digno de olvidar, pero para tenerlo presente y que no vuelva a pasar, voy a escribirlo.

(Es una chorrada, aviso, que escrito así suena interesante y nada más lejos :P)

Resulta que iba a ir a dar un paseo con Eva, aprovechando que hay un par de horas de claridad al día en este condenado mes que es noviembre. Le puse su pañalito limpio, su ropa y la coloqué en el sofá, dónde me esperó jugueteando con su cazadorita blanca nueva mientras yo me preparaba para salir.

A los cinco minutos, cuando fui a cogerla, vi que estaba mordisqueando la capucha de la cazadora… mientras una pedazo de araña negra, gorda y asquerosa trepaba por la cazadora directa a la cara de mi neni.

Reaccioné como un adulto: le saqué de las manos (porque por suerte no la tenía puesta) la cazadora con la araña, la tiré a 10 metros y desvestí a la neni para asegurarme de que no había otras veinte arañas iguales por su cuerpecito adelante.

Sí. Reaccioné como un adulto… durante 1 minuto. Después, se puede decir que entré en barrena. Empezó a darme un asco, una grima, una paranoia indescriptible… El bicho era gigante, tremendo, asqueroso, y seguía allí, agarrado a la cazadorita de Eva que estaba tirada en el suelo. Me armé con el palo del plumero, enganché la prendita y la metí en la doble ventana. Desde la seguridad que me daba el cristal, la contemplé como quien mira a los leones del zoo… pero llorando con hipos (sí, llorando con hipos. Yo, no la araña).

Luego me fui a dar un paseo con la abuela de Eva, que vino a casa avisada por papi, a hacerme compañía y vigilar que no me diera un infarto.

Al volver del paseo, me enfrenté con el monstruo. Otra vez armada con el palo del plumero, saqué la araña de la cazadora (bueno, podríamos decir que le saqué la cazadora a la araña) y la rocié con fliflí de ese de matar moscas hasta que quedó escarchada.

La p*** disimuló un rato y luego continuó (viva) paseándose por la entreventana.

La volví a matar (esta vez de verdad).

FIN

Actualización: todo el mundo sabe que los bebés detectan el nerviosismo en las mamás y que, muchas veces, se ponen ellos también nerviosos. Eva no. Eva me miró pasmada desde su sillita… seguramente pensando “¿a ver por qué me quita esta loca mi nuevo juguete negro y peludo…?”. 3 minutos después, se quedó dormida.

Consecuencias directas, medidas urgentes y lecciones vitales

– Voy a lavar toda mi ropa y la de la neni en la lavadora a 90 grados como mínimo, dos veces.
– Voy a hacer una limpieza general de esas de síndrome del nido con absolutamente todo tipo de productos de limpieza. En esta casa solo quedarán 3 seres vivos: la neni, el papá y yo. Ah, y mis dos plantas.
– Voy a sacudir e inspeccionar cuidadosa y obsesivamente todas y cada una de las prendas que le ponga a la peque antes de ponérselas durante el resto de mi vida aunque me cueste (más) horas de preparativos cada vez que quiera salir de casa.
– Voy a comprar una escopeta. O en su defecto, un soplete. O en su defecto, un arco con flechas. Me sentiré más segura.
– Tengo que practicar para no ponerme histérica, y menos delante de la neni, cuando pasen estas cosas.
– Tengo que aceptar que esa araña procede del campo, de la calle o de cualquier lugar, que llegó a esta casa de polizona en el carro o en la ropa (diosssssssggrrrrrrrggggghhh!!!!!!!), y que no se ha traído a su marido, sus hijos, tíos, primos y demás familia. Esto es: que no hay más arañas negras, gordas y asquerosas en esta casa. Cuando acepte esto, podré dejar de asustarme por cada una de las pelusas que me cruce por el pasillo.
– Tengo que dejar de pensar que tengo arañas por el cuerpo todo el tiempo, algo que me hace pasarme el día dándome palmadas en las piernas, sacudiendo los brazos y siendo tomada por los escalofríos mientras el papá de Eva se pregunta en qué estaba pensando cuando se emparejó con una loca obsesiva, histérica, miedosa y llorica como yo.
– Tengo que asumir que el miedo a las arañas (que, por cierto, pensé que no tenía) es una chorrada que aprendemos, pero que no tiene sentido alguno si vives en un país donde las arañas pueden matarte del asco, pero no por sus picaduras. Que el mundo está lleno de seres vivos, de todos los tamaños, colores y texturas, y que todos ellos ocupamos nuestro lugar en el ciclo de la vida y somos imprescindibles para el equilibro del ecosistema.

Sí.

¿Alguien sabe dónde venden escopetas en Coruña?

8 Comentarios

  1. Cristina The Froggie Touch

    Primera vez que comento pero es que las arañas producen en mi un efecto muy parecido al que describes, aunque sin el minuto de actuación adulta madura y responsable que tuviste tu (quizás porque no tengo una Eva que proteger o quizás porque tengo recuerdos horribles de reacciones alérgicas en picaduras…). El caso es que mientras leía miré por encima de portátil y ahí estaba: una araña muerta contra la pared que lleva ahí como más de una semana (por vergüenza que me de reconocerlo) porque no me atrevo a tocarla ni muerta, tengo la esperanza de que mi abuela la vea, me diga lo guarra que soy y la quite. También puedes preguntarle a enro por qué no usaba el trapo de limpiar el vaho del coche y sí un fular mío…

    Suerte en la lucha contra las arañas!!

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  2. Pipa

    Ahora entenderás por qué aquel día te despertamos mamá y yo con la aspiradora.
    Desde esa yo también le tengo asco a las arañas.
    Esto es una preparación para cuando te toque el episodio del ratón (esperemos que ese no me toque en casa a mi, que me veo corriendo con Eva en brazos gritando “Tiene hermanos, y padres!!!” )

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    • bdiazrei

      Lo de los hermanos y los padres lo murmuraba yo ayer también en pleno ataque de pánico, justo antes de desvestir a Eva para bañarla.
      Al final no la bañé, solo metí su ropa en agua hirviendo y puse lavadora de mantas y cojines del sofá…
      Ratones? Buf… voy a quedarme en la ciudá para siempre.

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  3. Laura

    Acuérdate de esa araña mutante que vimos un día de repente a las tantas en la tele, después de habernos quedo dormidas en el sofá jiji. Eso, y lo del cine con la peli de ‘Edi Mufi’ no se me olvidará nunca 🙂
    Desde hace un tiempo hasta ahora me da asco hasta matar las arañas, no sólo verlas. Así que te entiendo perfectamente 😉

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    • bdiazrei

      Jaja, qué sustazo! tú hasta habías metido la cabeza entre los cojines del susto xDD
      A mí me daba asco aplastarla… de ahí el numerito de meterla en la entreventana y espiarla en plan “qué haré contigo…?”. Un show. Te hubieras reído taaaanto de mí!!! ;P

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  4. Luci

    jajajajaaj! me río (no de tí) porque viví un escenario parecido yo también! 😛
    Mira que somos ridículas pero cuando se juntan arañas peludas con bebés estoy de acuerdo contigo en armarse escopeta en mano!

    La mía casi fue peor…estaba jugando con el gordito en la cama -deshecha- y una de las veces que moví la sábana…ahí estaba! una arañaca negra y enorme -más bien mediana pero cuenta igual- que iba hacia la carita de mi enano…lo cogí corrieeeeendo en brazos y me puse a medio balbucear para avisar al papi de que ahí estaba esa cooooosa! -arrrrghhhhh!!-

    Durante un par de días inspeccionaba mi cama al dedillo antes de meterme! buagh!! :S

    Un besaco!

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  5. Maribel

    Ayyyyy!!!!!!! jajajajajajajaja!!!!! yo tengo el mismo puñetero problema con los saltamontes, que no es que me den asco, es que me dan un miedo atroz y creo que me lo trasmitió mi madre vía placenta (a mi, y a mis dos hermanas), porque es pavor familiar a los saltamontes.
    Mi padre los mataba y todas le mirábamos con ojos de agradecimiento y tranquilidad!!!! qué horror!!!! 😉
    Bs

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