El miedo (otra vez) y la terapia del colecho

8

Una vez más, era verdad lo que decían. De repente, todo cambió y la vida se centró sola y exclusivamente en cuidar de esos 3 kilos 550 gramos de bebé. Hace poco más de 5 meses dije adiós para siempre a la soledad, la independencia, la irresponsabilidad y la despreocupación que habían marcado mi vida hasta el momento. A veces echo de menos todo aquello, pero nunca lo echo tanto de menos como entonces lo echaba de más.

De todos los cambios, el que más me llamó la atención es, con diferencia, el miedo. No contaba con él. De repente, vuelvo a tener miedo de todo. Me di cuenta cuando fui al cine por primera vez después de dar a luz: fui a ver Lo Imposible. La peli me parece genial, había escuchado a la prota en la radio y me había puesto ya entonces los pelos de punta, pero tengo que reconocer que pocas veces salí del cine tan acojonada. Esa noche no pude dormir (tiene tela…), dándole vueltas a qué haría yo si una ola gigante, o cualquier otra animalada por el estilo, me quitase de repente a Eva de los brazos. Fui consciente de que las desgracias pasan, y me hace temblar el pulso la idea de que le pase algo. Eva es tan pequeña… 

Y como yo soy la paranoia en persona, desde que salí del cine y me monté mi propia película en casa, el miedo fue a más. Me da miedo que se me escape el carro, que se me caiga la niña de los brazos, que se atragante, que se dé un golpe. Me da miedo caerme por las escaleras con ella en brazos, que se trague un botón, tener un accidente con el coche cuando vamos las dos juntas, que se escape corriendo (ya, ya sé que aún ni gatea…), me da miedo que tenga frío, que tenga calor. En definitiva, me da miedo todo.

No conocía esa sensación, y sinceramente, no me gustó nada. Estuve un par de días tan paranoica que tuve miedo de quedarme así para siempre… ahora estoy segura de que sí, me quedaré así para siempre, pero estoy aprendiendo a controlar ese pánico espantoso para no convertirme en la mamá-agonías que juré que nunca sería.

Y oh, sorpresa, el colecho resultó ser una de las mejores terapias. “Colecho” es la palabra recursi que define el “dormir en la cama de los padres” de toda la vida, del que ya hablé en uno de los primeros posts de este blog. Eva duerme de lujo en su cuna, pero en cuanto papá se va a trabajar, nos acurrucamos juntas en la cama y nos dormimos un ratito más. Luego, me despierta con caricias en la cara (que se convierten en arañazos cuando tardo un poco en reaccionar). Eso está guay, pero lo mejor son los sábados por la mañana (cuando papá está en casa), antes del primer café, que también metemos a Eva en la cama y jugamos los tres juntos, o dormimos, o hablamos… Esos son los momentos que hacen que mereciera la pena el no-parto de 12 horas, la cesárea, las grietas dolorosísimas de los primeros días… Esos momentos terapéuticos me dicen que ha merecido la pena el adiós a mi antigua vida social frenética, a mi independencia y a esa soledad que tantísimo disfrutaba.

Y lo que es más importante: en esos momentos el miedo no existe.

Todos los días deberían ser sábado por la mañana…

8 Comentarios

  1. Luci

    ¡Qué bonita está!
    Lo cierto es que -gracias a Dios- he sentido poco esa sensación de “miedo” con mi gordito…-soy poco paranoica en ese sentido- pero sí que es cierto que las pocas veces que me ha dado por pensar más allá e imaginarme cosas de ese estilo, el escalofrío que ha recorrido mi cuerpo no lo he tenido ni en mis peores pesadillas…uf!

    Disfrutemos de ellos a tope y -como dices- intentemos controlar esos miedos que muchas veces nos juegan malas pasadas…y sí, ojalá todos los días fueran sábados por la mañana 🙂

    Pd. lo que sale en la foto es el dibujo de la chichonera que le tienes puesta a Eva?? yo tengo ese mismo estampado en la minicuna! -es de Pirulos no?- jaja 😀
    Un besazooo!

    Responder
  2. Eva

    Acabo de descubrir tu blog y no suelo ser de las que comenta, pero TENIA que aportar mi granito de arena a esta entrada. Quizás porque la primera película que vi después del embarazo fue Lo Imposible :P, quizás porque esa película me marcó mucho (no en el sentido del miedo sino más bien de la esperanza), quizás porque Paula (mi peque) todavía no sabe dormir “del tirón” pero yo sigo intentándolo con mimos y muuucha paciencia, pero sobretodo, sobretodo….porque yo también disfruto de esos ratitos de colecho y de juego muchos días que se despierta cuando papá se va a trabajar pero que como es muy temprano podemos hacernos las remolonas juntas en la cama “5 minutitos más”.
    Un placer saber que no somos las únicas que disfrutamos de ese placer 😉

    Responder
    • bdiazrei

      Bienvenida! precisamente hoy hemos dormido hasta las mil metidas las dos en la cama después de una noche movidita… qué descansadas estamos!
      Por cierto, para colmo de casualidades, te llamas igual que mi hija: Eva! 😀

      Responder
      • Eva

        Gracias!! Verdad que sienta genial eso de descansar? A ver si poco a poco aprenden y recargamos baterías a tope 🙂
        A mi también me encantó que la pusieras un nombre tan bonito jejejeje

        Responder
    • Monkey

      As in the mercury in the CF;ll8217Ls???Sti&#, I recall at least ONE hue in the artist’s oil paint palette -- cadmium yellow?LONG time since I’ve tried to put a brush to canvas!

      Responder
  3. Iria

    Me siento muy identificada contigo y cn tu blog! yo tngo muchas ganas de ver lo imposible, pero tendria q desplazarme a una ciudad para verla y no m atrevo a dejar a Sabela sin su teta Jeje Pero siento esa sensacion d miedo a todo desde el primer día, parece que viene en el lote de ser madre… nosotros prcticams el colecho siempre desde el primer día, ahora empieza a dormir a ratitos en l cuna, pero nada cmo dormir cn ella y su papi!

    Responder
    • bdiazrei

      Jeje, yo dejé a Eva con mi madre y un biberón “de teta” listo por si le daba el hambre… fui con mis amigas, pero pronto empezaré a ir sola, es una de las cosas que más echo de menos de los tiempos A.E. (Antes de Eva :P) ir al cine sola y tranquila a ver las frikeces que me gustan…
      Y lo del colecho… mola, pero en nuestro caso lo preferimos a ratos. El padre de Eva es fumador y aparte, cuando dormimos somos algo salvajes… manos por todas partes, movimientos bruscos, peleas por la manta… vamos, que Eva está en la gloria en su cuna. Eso sí, pegadita a la cama y dándome la manita. Me acuerdo de cuando decía q a los 6 meses la pasaría a su habi propia… jeje, ni loca! Y no por ella… por nosotros! 😛 Un beso!

      Responder

¡Gracias por comentar!