(Más) egofotos (casi) post-veraniegas

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Cuando empecé este blog, todavía no era un blog sobre maternidad. Bueno, mejor dicho: sí, lo era, pero ni el blog ni yo lo sabíamos. Una de las entradas que escribí fue a finales de agosto, y en ella puse varias fotos de mi verano pasado. Otro de los posts de esa época fue el de las Egofotos, en el que contaba al mundo la razón por la que antes me alegraba de llevar mi Nikon D80 conmigo a todas partes.

Antes.

Antes, cuando la llevaba… porque mi pobre pedazo de cámara lleva una temporada semiaparcada. Como no trabajo, o mejor dicho, como no tengo un trabajo en el que tenga que usarla sí o sí, la única que inspiró esta temporada mi vena fotográfica es “todos-sabemos-quién”. Aun así, no le hice muchas fotos, no sé por qué. Pero eso tiene solución: acabo de meterle la batería recién cargada a la cámara, y está aguardando pacientemente en la funda todoterreno por la siguiente sesión de fotos artísticas, que no tardará en llegar. Lo presiento.

De todas formas, a modo de entrada tradicional (casi) post-veraniega (y digo “casi” porque el verano termina dentro de 20 días, aunque algunos se empeñen en matarlo cuando muere agosto :P), aquí dejo algunas fotos de la cosa más linda.

Porque no todo va a ser largarme ladrillos eternos 😉

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