El primer trimestre: P.A.

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Pues resulta que eso de que la regla no te vuelve mientras estés dando de mamar… es aplicable a casi todas las señoras, pero claro, como Murphy se coge las vacaciones en julio, en agosto ha vuelto y ha decidido convertirme en una de esas honrosas excepciones. En resumen, que 373 días después del último ciclo y aún dando teta, he vuelto a tener la regla. Ya sé que esto no le importa a nadie, son “cousas da casa”, pero siento la necesidad imperiosa de compartirlo con el mundo, sobre todo con las personas que decidan confiar en eso de que la lactancia es un anticonceptivo natural más viejo que mear de pie, porque pueden encontrarse un sorpresón del quince en un momento dado.

Después de esta aclaración, y teniendo en cuenta que Eva cumple 3 meses mañana, creo que puedo hacer un anuncio: he superado con éxito la primera etapa de una madre primeriza. Van 3 meses y Eva ya levanta la cabecita casi sola, ya se revuelve en la cuna, cambia de lado, pega gritos y sonríe a todo el que la mira. Vamos, que ya no es aquella larvita que me pusieron encima el día 21 de mayo a las 8 de la tarde… como dicen algunos, ahora “es más persona”.

Y en estos tres meses me he dado cuenta de que el topicazo ese de “la vida te cambia por completo” no hizo ninguna excepción conmigo, de hecho la del verano de 2011 y la de este no parecen ser las mismas “Blanes”, pero estoy disfrutando a tope esta etapa, que me ha enseñado entre otras cosas:

– que no hay prisa. Ir a tomar algo con mis amigas ya no es como antes, q me duchaba, me vestía, cogía el bolso, pasta y salía por la puerta, y como mucho volvía a entrar y salir cuando me daba cuenta de que me olvidaba las llaves del coche. No, no. Ir a tomar algo ahora significa 1.ducharme 2.vestirme 3.dar teta a la neni para q vaya “comida” 5.vestirla 6. coger carro 7. ir a coche 8. meter neni en Maxicosi 9.meter carro en maletero 10. ir a donde sea 11. sacar carro del maletero 12.meter neni en carro y 13. rezar porque el sitio al que vamos sea transitable. La primera vez fue dura… pensé que antes de volver a repetir todo el ritual “saldecasacontubebé” me quedaría en el sofá del salón hasta que Eva empezase el cole. Peeeeero el tiempo es lo mejor que puede pasar, y ahora simplemente pienso eso: que no hay prisa, y empiezo con el ritual media hora antes de salir. Sin prisa, sin estrés. El bebé lo nota y la mamá también.

– que todas las canciones son convertibles en nana. Sí, sí. Con un par de retoques profesionales, todas las canciones son “nanables”. Desde los socorridos villancicos (“Dime niñaaaa de quién ereeees toda vestiiidiita de blancoooo”), hasta cánticos de borrachos (“con el pipiribipipí, con el paparabapapá, al que noooo le guuuuste el vino es un aniiiimaaal o no tiene un real”), pasando por Extremoduro (“que me coja la mano y me diga que solaaaaa no comprende la vida nooo, y que me pida mamá mamá mamá dame máaas”) o creaciones propias (“quién es la neni peeequeee más chuli la más chuli eeeereees túúú”). Y teniendo en cuenta que el bebé se calma al oír la voz de mami, no hay que tener vergüenza si toca ponerse a canturrear en cualquier sitio. Uy, perdón…

– que no hay que tener vergüenza si toca ponerse a canturrear en cualquier sitio. Pero bueno, eso no hace falta decirlo… cuando se es madre, de repente la vergüenza vuela y ya ni te acuerdas de qué era eso. Para empezar, el parto consiste en abrirse de piernas y que salga el bebé por donde todos sabemos, mientras al menos un desconocido mira atentamente en todo momento. Si es cesárea, una pandilla de desconocidos te mira el útero por dentro. Los días siguientes te ve las tetas hasta el apuntador, y a medida que pasa el tiempo va dándote igual salir a la calle en chándal, en bragas o con los calcetines cambiados (bueno… reconozco que mis calcetines llevan desparejados desde 2007). Además, las manchas de leche que antes saturaban la lavadora, ahora se disimulan con un toallitazo y andando.

– que los libros y manuales de crianza no valen para nada más que para entretener a las mujeres embarazadas. Y esto lo digo con todos los respetos. Me leí el regalo para toda la vida y el duérmete niño, y sinceramente, en la vida jamás aplicaré todas y cada una de las enseñanzas ni de uno ni de otro, aunque tanto uno como otro dicen cosas interesantes (ok, reconozco q el regalo para toda la vida dice cosas mucho más interesantes que el otro chalado). Cada madre es un mundo y cada bebé también. No hay verdades absolutas. ¡Uy! perdón…

– que no hay verdades absolutas. Me rechinan los dientes cada vez que leo a madres que todo lo saben escribir “Amamantar NO duele”. Porque lo escriben con mayúsculas, las cabronas. NO duele. Pues yo diré, y siento joder la fiesta de algunas, que amamantar puede SÍ doler. Pueden inflársete las tetas hasta que te den unos pinchazos de la leche (nunca mejor dicho) y eso SÍ duele. Puede morderte el bebé o juguetear cuando ya acabó de mamar y se está quedando sopas y eso SÍ duele. Puedes simplemente, como es mi caso, tener esa parte del cuerpo extremadamente sensible y aunque el bebé agarre bien, tú lo coloques bien y todos los planetas estén alineados eso SÍ duele. En fin… cada madre sabe si SÍ le duele o si NO le duele a ELLA. Así QUE afirmar COSAS categóricamente ES una GILIPOLLEZ y además es extremadamente PRETENCIOSO.

– que todo ser humano necesita dedicar un ratito al día a sí mismo. Porque estar con tu bebé es lo mejor, pero una necesita un ratito al día para su duchita, o su paseo, o su regar las plantas, o su hacerse un té con calma y tomárselo cuando está templado, o su ver un capítulo de la serie que le gusta… vamos, que una necesita su ratito al día. Si no, una se vuelve loca.

– que las mujeres valemos nuestro peso en oro. Después de un embarazo de 9 meses, una cesárea, un postparto (o “postcesáreo”), unas grietas en los pezones, noches de insomnio, días de no salir de casa, ausencia total de vida social, etc… estoy atravesando una fase hiperfeminista. Papi es imprescindible y mi neni es lo mejor del mundo, sí, pero las madres son las madres. Somos. Valgo mi peso en oro (y eso quiere decir que valgo mucho… demasiado, jeje).

Saludos cordiales!

5 Comentarios

  1. Lucia

    ¡¡Cuánta razón junta!! que las mujeres/madres tenemos muuuuucho por lo que valorarnos…y es que aguantamos tela!
    Un beso! y por cierto, acabo de ver algunas fotitos de tu niña, ¡es preciosa! enhorabuena 🙂

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  2. Marta

    Pues no podría estar más de acuerdo. acabo de leerme los posts atrasados y cada uno es más fascinante que el anterior.
    Las mujeres madres somos lo más. Sin desmerecer a los padres, claro. 😉

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  3. Iria

    ¡Hola! acabo de llegar a tu blog, mi nena tienes 2 meses y una semana y estoy totalmente de acuerdo contigo, sobre todo en lo de hacer las cosas sin prisa! 😀 Por cierto, yo tb tenía 17 cuando lo del Prestige y también soy gallega! Un saludo!

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