Semanita de la Lactancia

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Aunque para mí, la semana de la lactancia será siempre la del 21 al 28 de mayo, justo después de nacer Eva. Vaya semanita. Yo era de las que pensaban eso de “joer, si toda la vida de dios las mujeres dieron de mamar sin problema, no entiendo que algunas digan que no pudieron, que no tenían leche o que no se qué historias”. ¡Claro! La ignorancia es la madre del atrevimiento.

Como dije en algún post anterior, aunque hoy en día en el mundo desarrollado hemos ganado en seguridad, higiene y demás al parir en hospitales con profesionales que nos hacen la vida más fácil/larga/mejor, sí que perdimos muchísimo en “naturalidad” de los partos. Aunque se les llame partos naturales (y no sean cesáreas como en mi caso) de naturalidad tienen lo justo… no es natural parir en una habitación ajena, con etiquetas en las muñecas, rodeada de gente desconocida (o conocida, pero solo eso: conocida), mientras sufres un dolor del quince y temes por tu vida y por la del niño o niña, que oye, algo puede salir mal o regular siempre y aunque no fuera así, ese dolor te nubla las ideas un poco.

A esto se puede sumar una matrona cabrona, porque las hay (yo no he tenido el placer y espero no tenerlo nunca, pero las hay, y eso todo el mundo lo sabe) y me cago en su estampa, un obstetra torpón o poco delicado, un anestesista que no apunta bien… mil cosas (que conste que en mi caso, todo fue perfecto. Tuve suerte). Vamos, que sí, que es más limpio y más seguro, y que a mí dios me aparte de parir en casa, pero que lo único natural del proceso es que el bebé sale por el agujero y vía. Esa es la realidad.

Y con esos niveles de naturalidad, la lactancia se convierte en un reto. Aunque hay muchas mujeres que dicen que a ellas en un día les “subió la leche” y todos contentos, sin dolor ni nada más que un poco de sensibilidad, lo cierto es que muchas otras lo pasamos mal al principio. Las grietas y heridas en esa zona son como yo me temía: un dolor que te retuerce por dentro. Si encima el parto fue por cesárea, ni siquiera puedes retorcerte de dolor porque tienes una hilera de grapas en la barriga. Pero lo peor, lo que muchas personas no entienden (la mayor parte de ellas, hombres) es que es un dolor que te retuerce también la cabeza, ya tocada por las hormonas en ese momento (las hormonas, un arma de doble filo). “Es mi bebé, lo acabo de conocer, soy lo único que tiene, y no consigo darle de comer”. O lo que es lo mismo: “primer fracaso como madre”. ¿Una exageración? Pues seguramente, las madres somos exageradas y más al principio, pero ese fue mi sentimiento esos primeros días. La niña mamaba bien y le gustaba, así que por un dolor pasajero, sola y exclusivamente por un dolor pasajero y no por otra cosa (una medicación, un problema más grave, lo que sea), no iba a ser capaz de darle de comer a mi neni lo mejor que se le puede dar a un bebé recién nacido.

Luego, fueron pasando los días, y con ellos el dolor, y fui pensando lo típico: “si ya pasé lo peor, no voy a parar ahora”. Eso funciona… a largo plazo me siento la mar de orgullosa de darle teta a Eva y de no haber tirado la toalla. Con lo jodidamente mal que lo pasé, lo considero mi primer éxito como madre, ya que mi parto consistió básicamente en dejarme rajar la barriga (dicho mal y pronto). Que sí, que habrá quien me diga “si dar leche es lo más natural del mundo, todas podemos”, pero bueno, oiga, cada uno en la vida tiene su circunstancia. Lo que para una es coser y cantar, para otra puede ser una tortura china. Cada una es libre de establecerse sus retos y sus metas, y para mí, este fue uno de los mayores logros.

¡Y bueno! Después de semejante hazaña (jeje, sí, definitivamente las madres somos exageradas) lo que no sé es cuándo dejaré de darle teta. Mi objetivo son los 6 meses de rigor, me parece suficiente, pero a lo mejor me rajo a los 3 meses, a lo mejor más tarde. Lo que no pienso hacer, y nadie debería, es dejar que ninguna lumbrera me diga lo que tengo que hacer, lo que es lo lógico, lo que hace todo el mundo y lo que todo el mundo puede, etc. Pero ni con Eva, ni con otros bebés que pueda tener (aunque sigo en la etapa de “parto Nunca Máis”), simplemente porque las opciones son varias: biberón, teta, tetabiberón o biberónteta, y durante el tiempo que cada tándem mamibaby decida. Lo que cada una considere. Porque a mí, ser profeta en la tierra de las enseñanzas de un dios llamado Carlos González me pone mala (entre otras cosas porque no me mola esa gente que da la sensación de que te está riñendo siempre por cómo habla), pero esos de “mi amiga Maripí se crio con biberón y mírala que saludable” tampoco me molan un pelo. Ni siquiera me gusta que mi pareja opine sobre teta o biberón. Nadie, absolutamente nadie, por muy padre que sea o muy abuela, tiene derecho ninguno a opinar sobre el vínculo madre-hij@ de los primeros meses en cuanto a la teta. Nadie está en el medio cuando madre e hij@ se miran un@ a la otra mientras se da de mamar. Nadie sabe a qué nivel de dolor llegó esa madre con las grietas de los pezones, y nadie sabe hasta qué punto merecía la pena solo por ver la carita de felicidad del bebé cuando mama o por sentir una satisfacción semejante como ser vivo. Nadie sabe si a una madre le pesará toda la vida no haberle dado teta a su bebé o si solo lo considerará una opción que no escogió. Si hay algo de cierto acerca de la lactancia materna es que, una vez dada toda la información a las madres sobre pros y contras, absolutamente nadie más debe opinar.

Y así, categóricamente, me despido por hoy… y creo que ya ha pasado la semana de la lactancia, jeje. ¡Cómo me enrollo! Un saludito a todos.

2 Comentarios

  1. ¡Mama qué sabe!

    No puedo estar más de acuerdo, jejeje, porque yo eso de ser gurú… y te advierto que soy muy comedida con mis entradas al blog para evitar ataques a la yugular en un momento tan sensible de mi vida, pero tengo unas ganas de soltar lastre…
    Para mí la lactancia es un sacrificio que hago en favor de mis hijos, creo que ya me lo habrás leído alguna vez… Sí, me encanta sobre todo ahora que Emma me mira a los ojos y parece que fluye una energía… pero qué coña, cuando se pone a tirar de la teta y con el brazo de abajo me agarra y con el de arriba me empuja y con las piernas se baila un zapateao… me pone de los nervios! Yo también dejo que todo fluya… que ya se irá viendo sin prejuicios ni metas que nos marquen!

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    • bdiazrei

      Está claro… yo me leí libros de varios gurús y la verdad, son útiles en un momento dado, pero lo que no puedo soportar es que se eleve a los altares a un tipiño a veces incluso pasando por encima de las necesidades o características personales de cada madre y su bebé…
      Y buuufff! tampoco digo todo lo que pienso… si no, me comen 😛

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