La tía Gr… Pip… Ram… Carmela!

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¡Hoy es un día especial! Sí, señor@s. Es 31 de julio y la tía de Eva cumple 21 años. La tía de Eva, como diría la canción, no es una tía cualquiera… es la única que tiene. Eso la convierte en la favorita, la más guapa, la más lista, la más todo 🙂

Desde que supo que Eva estaba “ás portas”, o en camino, fue feliz. Se dedicó en cuerpo y alma a patear toda cuanta tienda de bebés hay en Salamanca (la misma ciudad que pateaba yo a su edad) para que la niña fuera siempre vestida a la última. A ella le debemos la gran mayoría de modelitos con los que tenemos la suerte de vestir a Eva (e incluso de vestirme yo misma) todas las mañanas. La tía Carmela es para nosotras como la pandilla de ratones que le hacían el vestido a Cenicienta 🙂

Pero no es solo eso lo que nos hace estar orgullosas de ella. Eva todavía no lo sabe, pero su tía, cuando era diminuta (más que ella) llegó a casa en un capazo azul marino que sus padres bajaron del coche mientras sus hermanos observábamos, curiosos. Desde ese día y durante unos meses, le hicimos la vida un poco imposible a aquel bebé al que todo el mundo adoraba. Era tan rica, tan simpática, tan gordecha, tan buena… tanto, que con solo oírla llorar, los adultos subían al piso de arriba a consolarla. Nosotros podíamos darnos los bofetones del siglo, sangrar por la nariz o gritar como condenados, que no nos hacían el mismo caso que a ella. ¡Qué celosos estábamos!

La recuerdo durmiendo aparcada en su carrito, y con la cara embadurnada de yogur en su trona. También aprendiendo a andar en el pasillo del Sapico, con el mandilón de la guarde y más tarde, ya correteando en el patio del cole con sus amigas, que (entonces) eran también diminutas. La recuerdo obsesionada con Napoleón, el perrito aventurero, estudiando la energía eóóóóólica sentada en su cama o llorando porque nunca le dejábamos jugar a nada.

Unos años después llegó a la etapa tonta. Me robaba ropa (sí, ella a mí), se chivaba de todo a papá y mamá, lloriqueaba y era de lo más egoísta que parió madre… la edad del pavo fue tremenda, en parte porque creo que coincidió con el final de la mía, y una “pavera”, vale, pero dos a la vez… es complicado que convivan en paz.

Casi no me di cuenta cuando empezó a subirse en unos tacones más altos que ella, a elegir su propia ropa y a pedirle a mamá que le dejara salir hasta las 2 en lugar de hasta las 12… debió de pasar todo muy rápido 😛 hasta que un día, hace unos años, hablando de ella con unos amigos, se me ocurrió decir “si mi hermana no es más que una niña”. Sus caras me dijeron que ya no lo era.

Y aunque en algunas cosas ella parece la mayor, lo cierto es que hoy ya ninguna de nosotras es pequeña. ¡Bueno, sí! Eva, que la adora. Así que desde nuestro blog, hemos decidido rendirle homenaje y decirle: (“Este mensaje es para la tía Gramolita”) CUMPLEAAAAAÑOS FEEEEELIZZZZZ CUMPLEAAAAAAÑOS FELIIIIIIZ, TE DESEEEEAMOOOS TIA GR… PIP… RAM… CARMEEEEELAAAAAAA, CUUUUMPLEEAAAAAÑOOOOOOS FEEEEELIIIIIZ!!! (Yquicumplazmuchozmáz!)

3 Comentarios

  1. ¡Mama qué sabe!

    Sin acabar de leer ya ando comentando! Nenaaaaa, que yo soy salmantinaaaa, jajaja.
    Estudiaste en la Ponti? Yo empecé primero de periodismo allí, pero me gustó tanto la asignatura de económicas que me cambié 😉 Si vuelves alguna vez, hazmelo saber y chocamos las manitas de nuestras pekes!

    Bueno, pues eso, que muchísimas felicidades a la jovencísima tía! Y que ha sido un placer leer el inmenso amor que destilan tus dedos en el teclado cuando se trata de escribir sobre ello. Ojalá todos los hermanos pudiéramos sentir así! Creo que hoy le has hecho un inmenso regalazo!

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    • bdiazrei

      Oh, qué me dices! Jaja, yo hice periodismo en la Ponti, viví ahí del 2003 al 2008… mis hermanos siguen, hacen ADE. Echo taaaaaanto de menos Salamanca…! volveré seguro! 🙂 entre otras cosas a ver a la tía Carmela 😉
      Un beso!

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