“Una preñada, sálvese quien pueda”, o cómo algunos empleadores parecen no tener madre

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Llevo tiempo queriendo publicar un post sobre este tema, pero a veces me pongo de tan mal humor que, hasta ahora, siempre preferí dejarlo para otro momento (no es una buena época para envenenarme). Ayer, en cambio, leí una noticia publicada en el Twitter de Diagram Consultores que  me hizo recordar el tema… este es un post algo largo y no será el más positivo del blog, pero ahí va.

En general, todo el artículo habla sobre un estudio que ha tenido en cuenta varios factores para determinar eso, y claro, a mí me resulta interesante (tengo pensado darle el pecho a la pequeñita al menos algunos meses). Pero lo más interesante viene en el último párrafo, cuando habla de las madres en España:

(…) se ven obligadas a abandonar la lactancia al tercer mes (*) porque tienen que empezar a trabajar, no como sucede en los países nórdicos o en otros estados más avanzados de Centroeuropa , donde se favorece mucho la lactancia materna con bajas maternales de hasta dos años y la visita de enfermeras a los domicilios para recomendar la mejor manera de dar el pecho.

Durante las 25 semanas que ya dura mi embarazo, mis niveles de felicidad han ido creciendo a pasos gigantes. Solamente una cosa me ha amargado un poco la existencia, y es el hecho de que desde que voy a tener un bebé, soy mucho más consciente de la infinidad de obstáculos que se nos ponen a las madres jóvenes y no tan jóvenes a la hora de formar una familia. Por suerte, gracias a las personas increíbles que me rodean, a mí estos obstáculos no me han hecho la vida imposible… lo cual no quiere decir, de ninguna de las maneras, que me vaya a quedar callada frente a las animaladas que me cuentan algunas otras madres, o que pierda el derecho a reivindicar lo que creo que nos corresponde a las mujeres embarazadas. Solo faltaría.

En España damos gracias por que exista (de momento) la posibilidad de solicitar una baja por maternidad, por corta que sea. Y digo que damos gracias porque, en los últimos meses, me he encontrado con gente que, ante algunas de mis reivindicaciones, dice que lo que queremos las mujeres son “cuatro meses de vacaciones”. Este comentario y otros similares se basaban en que Soraya Sáenz de Santamaría no cogió su baja: ni la opcional, ni la obligatoria. No sabemos si su hijo estaría en casa con su marido, su abuela, el vecino del quinto o una canguro, pero el caso es que a Soraya la baja no le hizo falta, pudo trabajar perfectamente (¿Cuántos empresarios negarán bajas maternales gracias al inestimable precedente sentado por esta señora: “si la ministra pudo, quién te crees tú que eres para cogerte la baja”? desde mi humilde blog, gracias, Soraya). Nos estamos olvidando tristemente de que antes de ser trabajadores, somos seres humanos, y que la crianza de los nuevos seres que nacen de nosotros debería ser sagrada. Una mujer que pare no es una máquina que produce botas de agua en cadena. Es una madre. Todos tenemos una.

El artículo habla de las bajas maternales de algunos países de Europa de los que tenemos muchísimo que aprender. Hace poco, cuando estuve en Cambridge, hablé con algunas personas noruegas y suecas de este tema. Cuando les dije que, en una entrevista de trabajo, si eres mujer en España no es raro que te pregunten acerca de tu intención de formar una familia, fliparon. Cuando les dije que, si encontrar trabajo era difícil para cualquiera, para una embarazada en España es prácticamente una hazaña, fliparon aún más. Esto lo digo porque muchos españoles, cuando les comento esto mismo, me dicen “hombre, embarazada es lógico que no te cojan, saben que faltarás 4 meses”. Y no me refiero a gente poco formada ni a cavernícolas, me refiero a personas bastante cuerdas y razonables que excusan inconscientemente a los empresarios por no contratar embarazadas. Las chicas noruegas con las que hablé habían disfrutado de sus mil meses de baja maternal, pendientes de sus empresas pero con sus hijos como prioridad, o de una reducción de jornada, ambas cosas normales y corrientes tanto para ellas como para sus compañeros y sus jefes, que (oh, sorpresa) también parecen tener una madre.

Me imagino que tanto para ellas, como para sus compañeros y sus jefes, como para mí, lo importante no es lo que la empresa pueda perder en dinero si una empleada falta unos meses para criar a su hijo, lo importante es el valor total de su esfuerzo y de su trabajo, lo que aporta cuando está trabajando, que (otra sorpresa) aun faltando cuatro meses, o diez, puede ser (o no) mucho más de lo que aporte un hombre soltero o una señora con sus hijos criados o sin hijos (perdón por la negrita, es que me enveneno). Si yo tuviera una empresa privada, me gustaría, bueno, no, me sería indispensable rodearme de personas que aporten buen ambiente de trabajo, que estén comprometidas con la empresa, sean productivas y que se hagan indispensables para el negocio pero no solo como generadores de euros, sino como seres humanos con los que compartimos el día a día y que nos hacen crecer como empresas, como personas y como sociedad.

Pero claro, en España, muchos empresarios no tienen madre, y otros muchos son tan paletiños…

Me estoy alargando con este post, pero es un tema que realmente me cabrea muchísimo. Aunque parezca mentira, algunas personas (repito que este tipo de joyas no salen de cavernícolas ni de analfabetos) me han llegado a argumentar que no debería quejarme de estar en el paro, de la dificultad para encontrar empleo estando embarazada o de las cosas que ya no voy a poder hacer en mi vida, porque “he elegido” tener este bebé y ser madre: por lo visto, como lo he elegido, todo será fácil a partir del momento de la concepción. Como cuento con la ayuda de mis familiares y amigos, no tengo derecho a decir que España, el pensamiento español, y el espíritu de empresa español, en muchas ocasiones, da asco y ganas de vomitar en cuanto a conciliación. Me dicen que no tengo derecho a preguntarme qué será de mi vida laboral, a pensar que no sé si la estoy jodiendo de por vida por tener un bebé a los 27 años, que no sé si este parón temporal me llegará a suponer que nadie aprecie mi capacidad de trabajo tanto como antes. Que malo será porque una es muy tozuda, pero oiga, la duda está ahí y es fundada: la maravillosa sociedad española la sustenta y la transmite día a día, a mí y a miles de mujeres embarazadas.

Hay gente que piensa que ser madre me ha cerrado puertas laboralmente. Y tienen razón, qué triste. Pero bueno, yo siempre me digo a mí misma que me ha cerrado las puertas por las que quizá nunca hubiera querido entrar.

Termino este post y con él dejo el mal rollo aparcado. El próximo será sobre cosas más bonitas… que son todas las demás. ¡Gracias por leerme!

Actualización: Evidentemente, en España también hay empresarios que no solo cumplen la legalidad, sino que incluso la complementan con facilidades para la conciliación laboral y familiar, ante los que me quito el sombrero (bueno, en mi caso el gorro de pompón).

(*) Enlazo aquí un artículo de BabyCenter España sobre las bajas por maternidad, paternidad y los permisos de lactancia: sumando todos dan algo más de 3 meses (utilizando también las vacaciones). Por si alguien estuviera interesado en profundizar 🙂

2 Comentarios

  1. Bea

    Me ha gustado tu post, Blan, soy Bea. Yo no creo que te hayas jodido tu vida laboral, seguro que encuentras tu sitio. Como dices, igual esas puertas que se han cerrado son por las que nunca querrías pasar.
    Así que a disfrutar del embarazo, el del bebé y de la experiencia de ser madre y mujer en todo su explendor.
    Tienes razón en que las cosas en España están fatal comparado con otros países europeos, donde al embarazo y la crianza se les da la importancia que tienen. ¿Qué pasa con los españoles? Algo grave, eso es seguro, porque no es el único tema donde suspenden…
    Un abrazo fuerte,

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  2. monik

    Blan tienes m8a razon hemos creado una sociedad donde las personas somos un mero util de trabajo y cuando por un pequeño motivo(llamese baja por matermidad o un lumbago)te cambia por otro util q no lo tenga!encima con el rollo de la crisis todo el mundo esta empeñado en q lo important es tener un curre dejando de lado las condiciones de este,vamos tirando por tierra años de intentar tener un sueldo digno,un horario justo…por de tener una vida y vivir para trabajar.
    Todos debemos luchar y reivindicar por nuestros derechos y ojala todos lo hicieramos,pero les es mas comodo “girarse y bajarse los pantalones”.
    Y pensar q hay paises donde a una madre le dan un descanso de una hora cuando le toca dar el pecho al bebe!!!

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