Barriguitas

0

Uno de los primeros juguetes que tuve fue una muñeca Barriguitas que perdí en el centro de Lugo… mi madre dio mil vueltas buscando a la buena de la Barriguitas, pero nunca más volvimos a tener noticias de ella. Después, cuando fui algo mayor y mi madre me contó el episodio, empecé a tener un sueño recurrente en el que yo era la muñeca y veía alejarse a Blan, en lugar de en su carrito, en un caballito de plástico (ese caballito tendrá su propio post, llegado el momento).

Supongo que es cierto los sueños reflejan los miedos o los deseos de las personas. Siempre que tuve problemas, los sufrí más en mis sueños posteriores que en la vida real. Y claro, una nueva vida trae también cientos de nuevos sueños… algunos buenos y otros no tanto. Además, en mi caso, desde hace pocos meses sueño con mucha más intensidad que antes. Por ejemplo, sueño cada semana que me cambian al bebé en el hospital por error, y lo que es peor, que mi madre y la madre de Guille, incluso el propio Guille, están encantados con el bebé falso porque “es más guapo que el tuyo” (¿?). También sueño que, cuando voy a dar a luz, me dicen que en realidad no estoy embarazada… o que, saliendo del hospital, unos señores con un carro me roban al bebé, algo que creo que está relacionado con otro sueño de infancia que desencadenó mi madre al amenazarme con venderme a unos feriantes en Oviedo, ya que el carro es el mismo.

Pero aunque mis sueños sean una mezcla caótica de meigallos, desgracias y personajes extraños, en mi día a día no solía darme miedo nada más que una cosa: quedarme sola. Y creo que por eso estoy tan contenta de tener un bebé. Como dijo alguien hace poco, “las parejas pueden romperse, pero a los hijos ya no te los quita nadie”. Yo creo que es verdad… y saber que mi hijo o hija va a tener el mejor padre del mundo, que también es el mejor compañero, y que llegarán los martes por la noche en los que los dos nos sentemos juntos en el sofá a mirar al bebé en la cuna, me da una tranquilidad y una plenitud difícil de describir con palabras que me hacen no tener miedo a nada.

Y la vida sin miedo es tan bonita…

¡Gracias por comentar!